Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 29 de noviembre de 2020
  • Actualizado 08:50

La promesas del “gobierno para todos”

La promesas del “gobierno para todos”

Bolivia ya tiene nuevos mandatarios, resultado de los comicios generales del 18 de octubre. La posesión ya pasó y hoy comienza una nueva etapa en la que los flamantes gobernantes deberán dar señales de la inclusión de la que ayer hablaron durante sus discursos. Desde todo punto de vista, la inclusión, lejos del odio y la injusticia, será clave para avanzar y encarar las tres crisis (política, económica y sanitaria) que aquejan y que con preocupación expresaba Luis Arce.

David Choquehuanca apeló a sus saberes ancestrales y, de forma muy acertada, ejemplificó la importancia que tiene cada uno de los bolivianos en el país, más allá de sus creencias religiosas, ideología o color político. 

El segundo Mandatario fue conciliador y dijo que “ya no habrá más persecución a la libertad de expresión, ya no más judicialización de la política, ya no más abuso del poder, ya no más impunidad y que justicia tiene que ser verdaderamente independiente”.

También sostuvo que “el poder tiene que ser para ayudar, el poder tiene que circular, el poder, así como la economía, tiene que distribuir, tiene que fluir, así como la sangre fluye en nuestro organismo”.

Choquehuanca fue enfático en señalar que se debe poner fin a la intolerancia, a la violencia a los derechos humanos y a la madre tierra. 

Por su lado, el Presidente basó su discurso en una dura crítica al gobierno transitorio de Jeanine Áñez y en temas económicos. Hizo una rápida radiografía sobre el decrecimiento, la disminución de las reservas internacionales en más de 800 millones de dólares, la inflación, entre otros temas apelando a los números que es su fuerte.

Anunció que rectificarán lo que estuvo mal y profundizarán lo que estuvo bien, refiriéndose a los excesos que tuvo el masismo en la gestión del expresidente Evo Morales. Prometió responsabilidad e inclusión para que Bolivia vuelva a la senda de la estabilidad y pidió que se destierre el odio entre bolivianos.

Los dos discursos dejaron en claro la complementariedad que hay entre los gobernantes. Mientras Choquehuanca fue más conciliador y habló sobre temas sociales, Arce fue algo más duro y crítico con la gestión de Áñez y, obviamente, puso sobre el tapete la economía.

Lo que llamó la atención es que ninguno de los dos mandatarios le dijo aún al país cómo piensan enfrentar la crisis económica, sanitaria y política que está viviendo Bolivia y que requiere soluciones de forma inmediata.

Los bolivianos de las zonas urbanas y rurales necesitan ser escuchados y que sus demandas sean atendidas. Tomarlos en cuenta será la muestra más clara de una verdadera inclusión, algo que propugnan el Presidente y Vicepresidente.