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  • Diario Digital | domingo, 21 de abril de 2024
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La previsión que hace falta

La previsión que hace falta

El informe del Viceministerio de Defensa Civil es preocupante. De los 335 municipios que tiene el país, 279 (83%) se encuentran bajo alerta naranja, mientras que 10 (3%) están en alerta roja debido a la temporada de lluvias.

Los datos proporcionados por este Viceministerio dan cuenta de que la temporada de lluvias continúa causando estragos en centenares de familias, como ocurrió, por ejemplo, en las ciudades de La Paz y Cochabamba el pasado fin de semana.

La alerta naranja advierte sobre posibles “eventos adversos” que pueden afectar a la población, a sus medios de vida, sistemas productivos y servicios básicos; mientras que la alerta roja es cuando se confirma la presencia de un “evento adverso”.

Ante la previsión de un evento adverso o en caso de que suceda el mismo, la primera respuesta está a cargo de los municipios, instancias que deben acudir con maquinaria y personal a los lugares afectados para auxiliar a las familias damnificadas.

Asimismo, las gobernaciones y el Gobierno, en un trabajo coordinado con los municipios, deben realizar las tareas de apoyo a los vecinos que resultan afectados por las inundaciones.

Empero, además de reaccionar oportunamente ante los desastres que causan las fuertes precipitaciones pluviales, las alcaldías deben tomar previsiones para mitigar el riesgo de inundaciones, limpiando las torrenteras, canales de agua, bocas de tormenta; y, por su parte, la gente tiene que dejar de botar basura en las calles para evitar que se obstruya el sistema de desagüe pluvial.

Las fuertes lluvias que caen en los primeros y últimos meses de cada año provocan inundaciones, riadas y mazamorras que, muchas veces, son incontrolables, pero con trabajos preventivos se puede aminorar los desastres.

Asimismo, es menester recalcar que las familias no deben construir sus viviendas cerca de las torrenteras y menos en medio de ellas como ha ocurrido en las últimas décadas, con la complicidad de funcionarios que se prestan a ello a cambio de coimas.

En época de estiaje, las viviendas construidas en zonas prohibidas o peligrosas no tienen problema alguno, pero cuando caen las primeras lluvias se inundan por la llegada de gran cantidad de agua que trae lodo, ramas y piedras.

Pero, en estos casos, las familias damnificadas no son solo las que han construido sus viviendas en los lechos de los ríos o dentro de las franjas de seguridad, sino también las que viven cerca, o incluso lejos, porque el desborde de los ríos llega a afectar a varios kilómetros a la redonda.

Por eso es importante que se trabaje durante todo el año, especialmente antes de que empiece la temporada de lluvias en tareas como la limpieza de torrenteras, la reforestación en las serranías, además de evitar arrojar basura en las calles.