Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 25 de junio de 2022
  • Actualizado 13:14

La Policía, una vez más, en la cuerda floja

La Policía, una vez más, en la cuerda floja

La fuga de dos reos brasileños de la cárcel de Palmasola abre, una vez más, una gran interrogante sobre el rol que desempeña la Policía, no solo en su misión de asegurar la seguridad ciudadana en el país, sino también en su tarea de vigilar a las personas que se encuentran encarceladas por haber cometido diversos delitos.

Los dos reos que fugaron de Palmasola, que fueron recapturados la tarde del miércoles, son miembros del Primer Comando de la Capital (PCC), quienes fueron acusados de haber asesinado a un hombre en el municipio de Mineros de Santa Cruz.

Esta última fuga se suma a otras cuatro que sucedieron en los últimos 16 años, según un recuento que publicó el diario El Deber de Santa Cruz.

La primera observación de rigor es ¿cómo lograron huir de este penal de máxima seguridad los dos miembros del PCC, si se encontraban en el pabellón más seguro y, se supone, mejor custodiado del penal?

La respuesta apunta a que los dos reos recibieron ayuda del exterior del penal, pero lo más probable es que existió también complicidad del personal encargado de vigilar a los internos de esta cárcel.

La investigación de la Policía apunta a que una persona, desde la parte externa, habría facilitado una soga y sábanas que fueron usadas para que los dos detenidos treparan el muro perimetral.

Si se confirma que los dos reos escaparon con la ayuda de una persona del exterior del penal, entonces hubo negligencia de parte de los policías que vigilan Palmasola, porque permitieron que alguien facilite estos elementos para la fuga.

Y si se permite que a Palmasola ingresen sogas y sábanas, es también probable que se introduzca droga, armas de fuego y celulares, entre otros.

Esta nueva mancha sobre miembros de la Policía Boliviana se suma a las varias que ensombrecen a esta institución. Se ha confirmado que policías de alto y bajo rango están involucrados en casos de narcotráfico, robo de vehículos, volteo de droga, atracos a domicilios, extorsión a ciudadanos que cometen infracciones y un largo etcétera que no es nada halagador para esta entidad.

Tras conocerse de policías involucrados en casos de narcotráfico, el Ministerio de Gobierno instruyó que todos los efectivos antidrogas se sometieran a la prueba del polígrafo. Con demora avanzó este proceso y el resultado que se conoció es que el 90% de los policías pasaron la prueba, pero no hubo más información al respecto.

Se determinó, en más de una oportunidad, realizar reformas estructurales en la Policía Boliviana, desde sus cimientos, pero hasta ahora son solo discursos que se desvanecen en días. 

Si se busca que la Policía se renueve, se debe realizar un trabajo serio y no simples discursos para salir del paso. Si no se procede a una reforma inmediata de la Policía, esta institución está a un paso de desmoronarse.

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