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  • Diario Digital | martes, 29 de noviembre de 2022
  • Actualizado 14:07

El patrimonio se derruye a pedazos

El patrimonio se derruye a pedazos

La demolición de dos bloques del Cementerio General, considerados como parte del patrimonio de Cochabamba, provocó una polémica entre la Alcaldía que defiende el derribo en base a un “informe técnico” y una especialista en arquitectura patrimonial, quien argumenta que estas construcciones debieron haber sido reparadas.

Patricia Dueri, arquitecta especialista en patrimonio, lamentó que en algunas horas se destruyó “un siglo de historias de familias cochabambinas”, sin tomar en cuenta que el camposanto está protegido por dos normas, una municipal y otra departamental.

El argumento de la Alcaldía es que, tras una inspección en abril de este año, se corroboró que era “imposible” realizar tareas de mantenimiento por el “deterioro avanzado” que pudo desencadenar su colapso en cualquier momento.

Dueri, por su parte, afirmó que la infraestructura fue construida en el siglo XIX, “con tecnologías de bóvedas de ladrillo pastelero” y que no había daño estructural.

La imposibilidad de salvar este patrimonio a la que hace mención la Alcaldía, debió haber sido corroborada por alguna instancia técnica, externa al municipio y, en último caso, recurrir al asesoramiento de quienes conocen sobre patrimonio para salvar lo poco que queda en Cochabamba. 

Derribar un patrimonio arquitectónico, sin agotar todas las posibilidades para su preservación es el expediente más fácil al que recurren algunas autoridades, porque así no se esfuerzan en planificar proyectos para salvar lo más representativo que aún tiene Cochabamba.

Bajo la premisa de demoler lo “antiguo” y dar paso a las edificaciones “modernas”, Cochabamba ha perdido cientos de edificaciones patrimoniales, más de 500, desde la segunda mitad del siglo XX hasta la actualidad, advirtió Dueri a finales de 2019.

Y si la demolición del patrimonio arquitectónico continúa a ese ritmo, lo más probable es que en una década, en Cochabamba ya no quede más patrimonio arquitectónico, con algunas excepciones como las casonas Santiváñez, Mayorazgo y Bickenbach, además de algunas viviendas de El Pueblito en la zona de Tupuraya.

Muchas de las viviendas patrimoniales derruidas han dado paso a edificaciones de varios pisos y a espacios que se utilizan como estacionamientos de vehículos, es decir, el aspecto económico prima por encima de la historia que representaba esta arquitectura patrimonial.

Otro atentado que se pretende cometer en Cochabamba es la destrucción del Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny, para construir en su lugar un palacio de convenciones.

Para que no se sigan cometiendo estos desatinos contra el patrimonio, las instituciones que tienen la misión de proteger la cultura deben actuar con firmeza, apoyándose en las normas que protegen el patrimonio, caso contrario Cochabamba quedará sin identidad.

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