Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 17 de agosto de 2022
  • Actualizado 00:06

Paraguas contra el crimen

Paraguas contra el crimen

¿Es posible que reclusos encerrados entre cuatro paredes, con vigilancia policial, puedan extorsionar a personas que se encuentran en las calles, en sus hogares u oficinas? Pues en Bolivia sí, y es un delito bastante común.

¿Cuál es el modus operandi? Algunos internos de los penales, en complicidad con guardias corruptos, consiguen teléfonos inteligentes, nombres de potenciales víctimas y, con llamadas, amenazan con hacerles daño, si es que no pagan un determinado monto de dinero. 

Para que este delito se materialice, los delincuentes se alían con criminales que están en libertad, quienes se encargan de amedrentar a las víctimas, amenazándolas con tomar represalias si es que no pagan la extorsión.

Para impedir este delito, en más de una oportunidad las autoridades de Régimen Penitenciario anunciaron que se habían instalado inhibidores de señales (que funcionan como paraguas) con el fin de evitar que los reclusos puedan utilizar los teléfonos inteligentes, pero los mismos nunca funcionaron con eficiencia, porque los crímenes se siguen cometiendo desde el interior de los penales.

El pasado miércoles, el Gobierno entregó ocho inhibidores de señal a los principales penales del país, además de detectores de metales y rayos X, con el objetivo de frenar las estafas y planificación de crímenes por parte de los privados de libertad, en el marco del tan mentado Proyecto BOL-110.

Para evitar que los reclusos cometan delitos desde el interior de los penales, incluso sin la necesidad de estos inhibidores de señal, los policías encargados de vigilar estos centros de reclusión deberían cumplir a cabalidad su trabajo, es decir, impedir que se ingresen celulares, droga, armas y otros artículos prohibidos.

Régimen Penitenciario, con el apoyo de la Policía, debe asumir como tarea principal recuperar el control de los penales y ordenar estos centros para precaver que se sigan cometiendo delitos.

Debería evitar los cobros ilegales que se hacen al interior del penal y terminar con los alquileres de celdas, entre otras irregularidades que se cometen al interior de los recintos carcelarios.

Pero la seguridad ciudadana va más allá del entorno carcelario. Es importante brindar seguridad a la población en las calles, de día y de noche, con patrullajes preventivos, para persuadir a los delincuentes de cometer crímenes.

En los últimos meses, muchas personas han sido víctimas de crímenes particularmente violentos en las calles. Delincuentes que utilizan motorizados golpean a sus víctimas sin contemplaciones, provocándoles lesiones de gravedad.

La Policía debe implementar ahora acciones integrales de seguridad para resguardar la integridad física de la población.

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