Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 17 de agosto de 2022
  • Actualizado 00:06

El pan y el interés de elevar el precio

El pan y el interés de elevar el precio

El pan de batalla es un alimento tan imprescindible para el sustento de las familias que su precio se encuentra regulado y no está a merced de la libre oferta y la demanda del mercado. Por eso, cuando se menciona siquiera un posible incremento en su precio, la reacción de la población es de oposición porque eso afecta a casi todos.

Los panificadores de Cochabamba y de otros departamentos hablan de un posible incremento en el precio del pan de batalla con el argumento de que los ingredientes con los que se elabora se venden a mayor precio, especialmente el de la harina, que, dicho sea de paso, es subvencionada desde hace varios años para no afectar a la economía de la población.

En muchos casos, el pan es el único alimento que llega a la mesa de miles de familias y privarles de este sería un atentado contra su supervivencia. Las autoridades locales y nacionales deben garantizar que las familias tengan acceso a este alimento esencial, además de otros como la leche, la carne, las verduras y el huevo, solo por citar algunos.

El pan de batalla no solo se consume en el desayuno, sino también en el almuerzo, en la cena y en las meriendas de media mañana y media tarde. 

Por todas estas consideraciones es fundamental que las autoridades y los panificadores se reúnan para encontrar soluciones creativas con el fin de mantener el precio del pan, con la calidad y peso correspondientes.

Ha sucedido en más de una oportunidad que el panificador mantiene el precio del pan de batalla, pero disminuye su peso y calidad, lo cual es contraproducente para las familias. Porque en vez de comer una unidad, la persona debe consumir dos para saciar su hambre.

Y tomando en cuenta que algunas familias son numerosas, algunas invierten hasta 10 bolivianos por día en la compra de este alimento.

El pasado fin de semana, el Gobierno garantizó que el precio se mantendrá en 50 centavos de boliviano para lo cual se abastecerá con harina de trigo a los panificadores, a precio justo, hasta incluso el año 2023.

El ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Néstor Huanca, afirmó que la provisión de harina está garantizada porque en la gestión pasada se acopió 121 mil toneladas del grano de trigo con lo que se elaboró 1,7 millones de quintales de harina y la demanda para 2022 es de 1,6 millones de quintales.

Los panificadores anunciaron un ampliado nacional en el que definirán si mantienen o suben el precio del pan. 

Lo más prudente será, en vez de ir en esa dirección, asegurar los ingredientes para su elaboración y mantener el precio de este alimento, porque el pan de batalla debe llegar cada día, sin falta, a las mesas de las familias, a precio accesible y con un peso de 60 gramos.

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