Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 19 de septiembre de 2020
  • Actualizado 02:02

Pacificación necesaria

Pacificación necesaria

Las posiciones radicales e intransigentes imposibilitan encontrar una solución a las crisis que agobian a los bolivianos. Sin embargo, en las últimas horas ha  surgido la posibilidad de alcanzar un acuerdo, por lo menos, en la Asamblea Legislativa Plurinacional, para consensuar una Ley de Convocatoria a Elecciones, la misma que defina la fecha de los comicios.

Con este acuerdo, se espera que los bloqueos en las carreteras, que comenzaron hace más de 10 días, finalmente sean suspendidos y, de alguna manera, retorne la tranquilidad que tanto necesita el pueblo boliviano.

Para nadie es desconocido que los móviles de las radicales protestas, que día a día se fueron agravando, son políticos, más aún si consideramos que estamos a puertas de  los comicios generales, que deben realizarse este año.

Ayer, dirigentes  de la Central Obrera Boliviana (COB) condicionaron levantar los bloqueos si la fecha de los comicios generales es adelantada para el 11 de octubre, una semana antes de la fijada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

“Es el 11 la fecha definitiva”, advirtió el máximo dirigente de la COB, Juan Carlos Huarachi, quien lamentablemente parece no entender ni ver los graves daños que ocasionan las movilizaciones al pueblo boliviano, que ahora no solo está  impedido de transitar, sino de contar con oxígeno para salvar la vida de quienes son víctimas del coronavirus y otras dolencias. A esto se suma, la escasez de alimentos y la imposibilidad de comprar los pocos que existen en los mercados, debido al encarecimiento de los mismos.

Ayer por la mañana, el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, manifestaba su optimismo para que pronto haya una solución. Mientras, en los caminos hay cientos de personas varadas, clamando incluso de rodillas que de una vez los bloqueos sean suspendidos.

En ese marco, oficialistas y opositores deben poner su buenos oficios  para  no  permitir que la crisis continúe, porque no solo perjudica a la población, sino a ellos mismos. En las urnas, seguramente los electores que asistan a los recintos les pasarán la factura a quienes alientan las movilizaciones y buscan por la fuerza alcanzar sus objetivos políticos.

Por su lado, los organismos internacionales y la Iglesia católica no deben bajar la guardia para consolidar un diálogo sincero, que impida que los sectores enfrentados continúen haciendo de las suyas  a costa del sufrimiento de los bolivianos.

La población necesita paz, más ahora que debe enfrentar las múltiples crisis que se han desatado después de la pandemia del coronavirus, que lamentablemente sigue cobrando vidas y contagiando a miles en todo el territorio nacional.

Es tiempo de diálogo, es tiempo de ceder y encontrar acuerdos que permitan al país salir de este momento tan crítico. Bolivia y los bolivianos necesitan paz.