Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 23 de junio de 2021
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Pacientes con cáncer y sin radioterapia

Pacientes con cáncer y sin radioterapia

Cochabamba tiene una población de 2 millones de habitantes y, aunque cueste creer, los hospitales públicos no cuentan hasta ahora con unidades de radioterapia para tratar a los pacientes que tienen cáncer.

Como antecedente, debemos recordar que en 2019 la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley para hacer viable un préstamo de dinero con el fin de, entre otras cosas, consolidar unidades de radioterapia en las ciudades de Cochabamba, Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca.

Sin embargo, dos años después de la aprobación de este proyecto de ley, las unidades de radioterapia no se han instalado y la situación sigue siendo tan dramática, o aún más, para quienes tienen la desgracia de sufrir cáncer, una enfermedad que mata en pocos meses cuando se detecta en estado avanzado.

Que el sistema público no implemente unidades de radioterapia para atender a los pacientes con cáncer es un atentado a su salud, porque la mayor parte de quienes tienen esta enfermedad no puede pagar los elevados costos del tratamiento en hospitales privados.

Equipar el sistema público con unidades de radioterapia debe ser una prioridad para el Gobierno, gobernaciones y alcaldías, porque la salud no puede esperar, y menos si se trata del cáncer.

La situación de las personas que padecen cáncer se torna más delicada en época de pandemia, porque muchas familias no pueden realizar sus actividades laborales normalmente, por lo que no consiguen recursos económicos ni para comer y menos para pagar los elevados costos de tratamiento en el sector privado.

Garantizar el acceso a la salud es una obligación del Estado boliviano, como señala la Constitución Política, más aún si se trata de una enfermedad tan costosa como el cáncer, que no solo afecta a miles de hombres y mujeres sino también a niños de corta edad.

Los padres de los niños que sufren cáncer realizan todo tipo de actividades, desde kermeses hasta la recolección de tapitas de plástico, para recaudar dinero y costear los tratamientos de sus hijos, pero, como es previsible, no logran reunir lo suficiente.

Las personas que requieren con urgencia un tratamiento deben viajar a La Paz para las sesiones de radioterapia, pero eso implica, además de los inconvenientes propios del viaje, la erogación de dinero que muchas familias no tienen.

Empero, al margen de la buena voluntad que puedan tener los padres y organizaciones de voluntarios que apoyan en este tema, el tratamiento del cáncer debe ser un tema de salud pública en la que participen los tres niveles del Estado: Gobierno central, gobernaciones y alcaldías. Solo así, con el apoyo real de estas tres instancias se podrá dar una mejor calidad de vida a los pacientes con cáncer.

Indefensión

Que el sistema público no implemente unidades de radioterapia para atender a los pacientes con cáncer es un atentado a su salud.

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