Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 04 de agosto de 2020
  • Actualizado 09:50

Oxígeno sin control

Oxígeno sin control

En las últimas semanas se incrementó exponencialmente los casos de coronavirus en Cochabamba y el país. Además de las pruebas rápidas y los fármacos para tratar el virus, también es indispensable el oxígeno para evitar un fatal desenlace de las víctimas afectadas.

Si bien es cierto que menos del 10% de las personas contagiadas con la COVID-19 tiene complicaciones pulmonares y respiratorias,  es claro que, debido a la subida de los casos positivos, la demanda de oxígeno también aumentó.

Lamentablemente, algunas personas inescrupulosas están aprovechando la coyuntura y ofrecen ese insumo médico en precios exorbitantes.

Al igual que los medicamentos y las pruebas rápidas, el oxígeno es ofrecido a través de las redes sociales en un precio que oscila entre 1.000 y 5.000 bolivianos, dependiendo del tamaño.

Muchos lo traen de Santa Cruz, tras el pago por adelantado para “asegurar” la transacción comercial.

La desesperación de las familias que tienen a sus seres queridos con el mortal virus y que requieren de oxígeno para mantenerlos con vida, está siendo aprovechada por algunos inescrupulosos.

Frente a este panorama que no solo se ve en Cochabamba, sino en otras ciudades del país, las autoridades nacionales, departamentales y municipales deben controlar la venta de oxígeno y, si fuera necesario, aprobar normativas de urgencia para regular la comercialización.

Lamentablemente, pese a que sabía que con el incremento de los casos y las proyecciones que manejaba el Ministerio de Salud se necesitaría más oxígeno, los gobernantes no tomaron las previsiones debidas y, ahora, son las familias las que tienen que destinar grandes cantidades de dinero, en muchos de los casos hasta hacerse préstamos, para garantizar la salud y la vida de sus familiares.

La falta de oxígeno y la especulación en los precios ya se vio en países vecinos como  Perú, por ejemplo, donde las personas hacían largas filas durante varios días para comprar un tubo de oxígeno que lo llegaron a vender en más de 1.500 dólares. El Gobierno peruano tuvo que intervenir para regular el precio y la venta. Asimismo, importó ese insumo ya que es indispensable para mantener con vida a los pacientes críticos con coronavirus.

Esperemos que los controles y la regulación de los precios sean de una vez asumidos por los tres niveles de Gobierno, nacional, departamental y municipal, ya que la economía de las familias no puede soportar la especulación y el agio de unos cuántos que están aprovechando la desesperación para lucrar en estos tiempos de pandemia.

No pueden ver de palco la crítica situación de miles de personas que tienen parientes afectados por el coronavirus, que lamentablemente se sigue expandiendo y cobrando vidas.