Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 20 de mayo de 2022
  • Actualizado 05:53

Ordenar la ciudad y liberar las aceras

Ordenar la ciudad y liberar las aceras

Caminar por algunas aceras de calles céntricas del municipio de Cochabamba, y de otros como Sacaba y Quillacollo, implica un obstáculo para los peatones, que en muchos casos se ven obligados a caminar por la calzada donde pueden ser golpeados por los vehículos que circulan.

Y pese a que las autoridades intentan ordenar las calles, reubicando a los comerciantes, existe resistencia de parte de quienes han avasallado las aceras con el argumento de que tienen derecho al trabajo para alimentar a sus familias.

En ese aspecto tienen razón, todo el mundo tiene derecho al trabajo, pero respetando también el de los demás, en este caso el de permitir que los peatones circulen sin riesgo por las aceras.

Solo como ejemplo, la acera oeste de la avenida Ayacucho, entre Heroínas y Santiváñez, ha sido ocupada por al menos medio centenar de comerciantes que no dejan espacio para los peatones, quienes deben caminar tropezando con mercadería, con otras personas y con los mismos vendedores. Esta situación se torna aún más riesgosa en esta época de emergencia sanitaria a causa de la pandemia del coronavirus y el aumento exponencial de casos.

Pero el sector de la avenida Ayacucho, en inmediaciones del Correo, no es el único lugar que ha sido ocupado por comerciantes, sino que también hay otras vías, como la San Martín, la 25 de Mayo y la Lanza, entre otras.

Las autoridades municipales, sin violentar los derechos de los comerciantes, deben empezar a ordenar las calles, liberando las aceras, con el fin de permitir que todos los transeúntes puedan caminar sin exponer su integridad física y minimizando el riesgo de contagio con el coronavirus que sigue cobrando víctimas fatales en todo el país.

En algunos casos, los comerciantes que claman su derecho al trabajo, en realidad tienen otros espacios de venta y lo que hacen es el conocido desdoble, es decir, abren otro puesto más para seguir beneficiándose con esta actividad, en desmedro de la población.

Una opción, pero que no ha resultado como se había planificado, es llevar a los comerciantes a mercados descentralizados, a los diferentes distritos de la ciudad, de manera que los vecinos de cada sector no tengan la necesidad de ir hasta el centro para adquirir algún producto.

Si bien al principio cuesta cambiar algunas costumbres adquiridas por las personas, de comprar cerca de sus barrios, por ejemplo, se debe insistir en esta estrategia, y no solamente en lo que se refiere a la actividad comercial, sino también en los ámbitos de la salud, educación y entretenimiento.

La mejor manera de descongestionar el Casco Viejo es replicar todos los servicios en los diferentes distritos, de modo que se logre ordenar las ciudades más pobladas del eje metropolitano.

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