Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 04 de agosto de 2020
  • Actualizado 10:09

La nueva apuesta de Áñez

La nueva apuesta de Áñez

Sorprendidos, así suponemos que quedaron algunos bolivianos al ver la posesión de Oscar Ortiz como nuevo ministro de Economía y Finanzas Públicas del Gobierno transitorio de Jeanine Áñez.

El excandidato presidencial por la alianza Bolivia dice No y hombre de confianza de la Presidenta, dejó la cartera de Desarrollo Productivo a José Luis Martínez, y se encamina a manejar la economía del país en momentos difíciles, no solo por la pandemia que, hasta el lunes contagió a más de 41.509 personas y mató a 1.476, sino también por la crisis económica, social y política que vive Bolivia, desde octubre de 2019, tras las fallidas elecciones.

Es el segundo Ministro en ocupar ese importante cargo en los casi ocho meses de gestión de Áñez. Luego de ser posesionado, Ortiz dijo que tiene dos tareas prioritarias encomendadas por la Mandataria: mantener la estabilidad económica y de la moneda, y generar empleo.

Está claro que Ortiz llega en un momento muy complicado para la gestión de Áñez, quien no logra superar los efectos del presunto sobreprecio en la compra de los 600 ventiladores mecánicos de una empresa española, denuncia que se sumó a otros hechos de corrupción que se dieron en ENTEL y Yacimiento Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), por mencionar los más “sonados”, que involucran a exautoridades que fueron posesionadas en la actual gestión gubernamental.

Frente a ese panorama, la Presidenta apostó por un profesional (administrador de empresas) de su entornó más cercano y de su mayor confianza. El nuevo Ministro también tiene más de 15 años de experiencia como parlamentario y, de seguro, ese aspecto será gravitante en su gestión.

Una de las primeras acciones de Ortiz, tal vez la más complicada, pero decisiva para el Gobierno y el futuro de la candidatura de Áñez, será tratar de negociar con los senadores y diputados del Movimiento Al Socialismo (MAS), que tienen mayoría en las dos cámaras, para que aprueben los proyectos de ley presentados por el Ejecutivo para acceder a créditos de organismos económicos internacionales e inyectar más de 3.000 millones de dólares a la economía del país.

Los asambleístas del MAS, hasta el momento, han frenado toda posibilidad de que Áñez acceda a esos créditos que son a largo plazo y con intereses blandos.

Es bueno mencionar que el 1 de mayo, la Presidenta anunció un ambicioso plan para generar empleo, pero, para emprenderlo y sostenerlo, necesita apoyo económico. Asimismo, ofreció a las empresas, principalmente micro, pequeñas y medianas, créditos para que mantengan y generen nuevos puestos de trabajo.

El país está viviendo una etapa muy complicada y lo único que esperan todos los bolivianos es que la economía y la salud mejoren, pero que esa mejora llegue a todos sin excepción. 

Estamos a casi 70 días de las elecciones generales para decidir quién gobernará  Bolivia en los próximos cinco años. Esperemos que el Gobierno de la Presidenta-candidata no priorice el trabajo político partidario, sino aproveche el tiempo que aún le queda en el poder para solucionar, aunque parcialmente, los problemas en salud para frenar la propagación del coronavirus, y en lo económico, para conservar los empleos, evitar el cierre de empresas y reinyectar recursos a la economía.

Cabe mencionar que Áñez cambió  tres veces a los ministro de Salud, dos a los de Economía, dos en Comunicaciones, tres en Minería  y dos en la Presidencia.