Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2020
  • Actualizado 21:24

No más muertes

No más muertes

Inconcebible. Dos personas murieron la noche de este miércoles en Montero, Santa Cruz, a causa de la irracionalidad de dos grupos que se enfrentan con piedras, palos y, en las últimas horas, utilizando dinamita y armas de fuego.

La violencia desatada la jornada del lunes 21 de octubre, en vez de bajar de intensidad cobró más fuerza en las últimas horas, con el saldo de alrededor de 150 heridos y, por el momento, dos muertos confirmados. Se trata de Mario Salvatierra, de 55 años, y Marcelo Terrazas, de 41.

Si la muerte de estas dos personas, que dejan luto en el país y familiares destrozados, no conmueve a las autoridades y dirigentes que liderizan las diferentes movilizaciones, ¿qué podemos esperar?

No hay más tiempo para pensar ni reflexionar. Los grupos enfrentados deben reunirse y acordar el cese inmediato de la violencia, para evitar que más bolivianos resulten heridos o muertos. Si no lo hacen, despojándose de sus intereses personales o sus colores partidarios, deberán responder por su inacción.

No podemos permitir que haya un solo muerto más en Bolivia. Tiene que imponerse la racionalidad y la tolerancia, y se debe buscar, inmediatamente, la paz.

Lo lamentable es que, al margen de que se solucione el conflicto, nadie podrá devolver la vida de estos bolivianos, que fueron cobardemente asesinados por personas que utilizaron armas de fuego.

La esposa de Mario Salvatierra, uno de los fallecidos en la ciudad de Montero, pidió que se haga justicia y se encuentre y procese a quien le disparó a su familiar.

Tras confirmarse la muerte de estas dos personas, el Gobierno y los representantes cívicos de Santa Cruz se acusaron por los decesos.

Echarse la culpa unos a otros no es el camino correcto. Es cierto, se debe investigar y sancionar a los responsables de estas muertes, pero el mejor camino es dialogar para deponer las acciones violentas y pacificar el país, pero debe ser de inmediato, sin condiciones.

Ya basta de seguir lanzando diatribas contra el que se considera rival, al contrario, se debería emitir declaraciones conciliadoras, que llamen a la reflexión, a la cordura, para que los enfrentamientos se dejen de lado, e incluso para que las movilizaciones y bloqueos entren en cuarto intermedio permanente, porque el perjuicio es para todos los bolivianos, no solo para algunos.

Repetimos, las autoridades, políticos y dirigentes que están enfrentados tienen en sus manos la solución, siempre mediante el diálogo, pero se deben sentar a la mesa con la predisposición de superar el conflicto, olvidándose de la intransigencia que ha caracterizado las demandas y contrademandas en los últimos días.

La exministra de Culturas Elizabeth Salguero, en la misma dirección, mediante su cuenta de Twitter, exhortó a ambos bandos a que “pacifiquen el país, mediante un acuerdo democrático para evitar más derramamiento de sangre”. Agregó que culpándose unos a otros no se resuelve nada.

Tiene mucha razón esta exministra, y seguramente la mayor parte de los bolivianos piensa igual, que de una vez se pacifique el país, que todos dejen sus “armas” y que todo vuelva a la normalidad.

Por las dos familias que quedan desamparadas y por las decenas de heridos que se registraron en los últimos 11 días, debemos empezar a transitar por el único camino posible, el diálogo y la concertación. No es posible que nos demos de palos entre los bolivianos. Es hora de la reconciliación.