Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 04 de agosto de 2020
  • Actualizado 10:55

Negociantes de fármacos y autoridades ausentes

Negociantes de fármacos y autoridades ausentes

La venta de medicamentos para tratar el coronavirus se ha convertido en un negocio altamente lucrativo en las últimas semanas en el país. A causa de la gran demanda, los precios se han incrementado considerablemente y la comercialización no solo se da en las farmacias, sino también a través de las redes sociales.

Los barbijos, las vitaminas, los antibióticos de amplio espectro, y hasta un simple antipirético (fármaco para controlar la fiebre) están “por las nubes” y cada vez son más inalcanzables, sobre todo, para las familias más pobres y que, lamentablemente, son víctimas del mortal virus. Los fármacos han subido de manera exponencial. Por ejemplo, un cubrebocas quirúrgico, antes de la cuarentena, se comercializaba a un boliviano, ahora, cuesta hasta ocho, dependiendo de la farmacia y su ubicación.

Diariamente se ve a los bolivianos quejarse y protestar por los altos precios de las medicinas, pero, poco o nada hacen las autoridades nacionales, departamentales y municipales para evitar que algunas personas inescrupulosas lucren con la necesidad, pero, sobre todo, con la salud y la vida.

¿Por qué será que no hay controles para evitar el agio y la especulación? El 25 de junio, la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (Agemed), dependiente del Ministerio de Salud, anunció que sancionaría a las farmacéuticas e importadoras que incrementen el precio de los medicamentos, sin embargo, hasta el momento, no hay un trabajo efectivo y mucho menos han logrado frenar esa práctica que va en desmedro de la frágil economía de la mayoría de bolivianos.

En el caso de Cochabamba, la unidad de Farmacia y Laboratorios del Servicio Departamental de Salud (SEDES) debería controlar la venta de los fármacos, pero, lamentablemente, no cuenta con los recursos humanos suficientes para realizar esa labor que es muy importante en estos tiempos.

El domingo, el viceministro de Gestión del Sistema Sanitario, Miguel Ángel Delgado, anunció que el Ministerio de Salud iniciará acciones legales en contra de las farmacias y distribuidores que especulan e incluso ocultan los medicamentos que se utilizan para tratar a los pacientes que tienen la COVID-19. Sin embargo, hasta ahora no se observa nada en concreto.

Todo indica que también será “un saludo a la bandera”, ya que no dio a conocer qué estrategias desplegará el Gobierno para frenar la especulación.

Se conoce que está ingresando una gran cantidad de medicamentos de los países vecinos por la vía del contrabando; lo más preocupante es que los traen de forma poco apropiada en el tema de la conservación. Esas personas se han convertido en “proveedores” de algunas farmacias.

Esperemos que las autoridades en los tres niveles tomen cartas en el asunto y, de una vez por todas, comiencen a coordinar acciones y controlen a las importadoras, distribuidoras y farmacias. Asimismo, se debe evitar el contrabando de fármacos porque se pone en riesgo la salud y la vida de las personas que tienen coronavirus. 

Otra alternativa que no debe descartar el Gobierno es regular los precios de los medicamentos que son usados para tratar la COVID-19, lo han hecho en países vecinos con resultados favorables. Vivimos en tiempos de pandemia y todas las acciones deben estar orientadas a preservar la salud y la vida de las personas.

Ojalá no sea tarde cuando decidan asumir las acciones que ahora clama la población para frenar a quienes pretenden enriquecerse a costa del sufrimiento de los afectados por el virus.