Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 07:55

¿Narcos combatiendo el narcotráfico?

¿Narcos combatiendo el narcotráfico?

Después de que en 2011, el entonces conocido como zar antidrogas, René Sanabria, fuera detenido, procesado y sentenciado a 14 años de presidio en una cárcel de Estados Unidos, otros jefes policiales bolivianos que tenían la misión de combatir el tráfico de drogas se vieron involucrados en este negocio execrable.

A principios de este mes, el exgeneral Sanabria fue devuelto al país, tras cumplir su pena de prisión en Estados Unidos, para enfrentar un juicio, esta vez en Bolivia por transporte de sustancias controladas y otros delitos. Mientras tanto, debe permanecer 60 días con detención preventiva en el penal de San Pedro de La Paz.

El pasado domingo fue presentado como presunto involucrado en el delito de ganancias ilícitas, el exjefe antidrogas Maximiliano Dávila, quien fue detenido en un hotel de Villazón, cuando, según la Policía, tenía la intención de fugarse del país.

Dávila, según las investigaciones, tendría cargos por tráfico de drogas y armas en Estados Unidos. Otro exjefe policial que está en la mira de la justicia es Alexander Rojas, quien también estaría involucrado en el delito de narcotráfico.

Y es probable que existan otros miembros de la Policía Boliviana, entre mandos altos, medios y bajos, que están involucrados con el narcotráfico, pero que aún no han sido descubiertos, aprovechando que son los encargados de luchar contra el narcotráfico, una lacra que deja miles de millones de dólares de ganancias a organizaciones criminales internacionales.

Combatir el narcotráfico es una tarea ardua, llena de obstáculos, por todo el poder que tienen los narcotraficantes, y se complica aún más si los que están a la cabeza de esta lucha son parte de este ilícito, brindando protección a los narcos o a líderes de estas organizaciones.

Y si la institución del orden permite que ocurran estas situaciones delictivas al interior de la verde olivo, es porque no existe un control eficiente en sus filas.

No es posible que en una institución que lucha contra los delitos haya miembros que estén liderando organizaciones criminales, aprovechando que se encuentran en la parte más alta de la cadena de mando. Lamentablemente, con estos malos ejemplos, la entidad pierde prestigio, incluso aunque los actuales comandantes aseguren que los delitos son personales y que se trata de casos aislados. Posiblemente tengan cierta razón, pero cuando se conoce de un caso o más de policías, oficiales, coroneles o generales vinculados con el narcotráfico, la gente empieza a desconfiar de la institución, restándole credibilidad.

Por eso, la Policía Boliviana tendrá que, primero, encontrar a quienes están involucrados con delitos para luego depurar a los malos elementos que no están comprometidos con la institución.

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