Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 29 de octubre de 2020
  • Actualizado 21:23

No más trabas para llevar agua al sur

No más trabas para llevar agua al sur

El municipio de Cochabamba tiene más de 713 mil habitantes, según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) al 2019. Del total, poco más de 70 mil familias cuentan con el servicio de agua potable y alcantarillado de Semapa, por lo que la mayoría se provee de sistemas privados, cooperativas y de carros cisterna, principalmente, los barrios de la zona sur de la ciudad.

Históricamente, Cercado tenía problemas con la provisión de agua para consumo humano, sin embargo, con la puesta en operaciones del Proyecto Múltiple Misicuni, hace más de dos años, la oferta del líquido vital se incrementó notablemente, pero salió a la luz otro problema: no hay las aducciones para que pueda llegar a los hogares.

Los esfuerzos e inversiones estuvieron orientados a terminar los tres componente del proyecto Misicuni y las autoridades se “olvidaron” de las redes que transportarían el agua a las viviendas.

Hay miles de litros de agua disponibles, pero no ductos para transportarla. Cercado y los otros municipios del eje metropolitano que también pueden solucionar su falta de agua con Misicuni, no proyectaron esas obras y, ante esa situación, el gobierno anterior licitó varios proyectos para asumirlos con recursos del Tesoro General de la Nación (TGN).

Ahora, que hay un gobierno transitorio y que el país se debate en una profunda crisis económica,  la construcción del ducto que llevará agua desde Misicuni hasta la zona sur de Cochabamba está en riesgo de ser paralizada, debido a que el Gobierno aún no transfiere el dinero para pagar a las empresas contratistas.

Autoridades de la Gobernación señalaron que están realizando gestiones en el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, pero, hasta ahora, no se logró la transferencia de recursos para pagar las planillas de las empresas contratistas.

Al parecer, las obras del Proyecto Aducciones 2 serían las más afectadas, pero, según la Gobernación, aún “no está paralizado”, sin embargo, corre ese riesgo por la falta de pago.

El cambio de Gobierno no debería afectar la continuidad de las obras comprometidas y que cuentan con financiamiento aprobado. Más aún en este caso de la construcción de ductos y otras obras complementarias para dotar de agua a miles de familias que necesitan contar con el servicio de agua en su vivienda, y dejar de comprarla de los cisterna que, en muchos de los casos, les cobran precios excesivos.

Las autoridades locales y nacionales están obligadas a cumplir con su palabra y cancelar lo más antes posible a las empresas constructoras para que las obras continúen.

Es inadmisible que obras como las aducciones sigan postergadas, cuando es por demás sabido que son vitales. Cochabamba no puede ni debe seguir siendo postergada, necesita atención de todas las autoridades, que en su momento prometieron concretar una de las obras más anheladas.