Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 17 de octubre de 2021
  • Actualizado 02:07

No más cementerios clandestinos

No más cementerios clandestinos

Una ciudad como Cochabamba debe contar con todos los servicios básicos bien organizados, más aún si tiene una población de más de 2 millones de habitantes en sus 55.631 kilómetros cuadrados de territorio.

Sin embargo, a esta ciudad le hace falta mejorar no solo sus servicios básicos, sino también la planificación de sus calles y, según un informe de la Alcaldía, de sus cementerios.

Además del Cementerio General, ubicado hacia el lado sur de la Coronilla, la Alcaldía de Cochabamba verificó en una inspección que existen al menos siete cementerios más, pero que no cumplen los requisitos básicos para su funcionamiento y no tienen su documentación en norma.

Uno de ellos es, por ejemplo, el cementerio de K'ara K'ara, que no cuenta con un muro perimetral, los entierros se realizan sin la adecuada planificación ni orden y sus predios están cerca de un centro de salud.

La situación de los otros cementerios es aún más precaria, porque se hallan en medio de viviendas y cuando se realizan entierros no se toman en cuenta las rigurosas medidas de bioseguridad para evitar emergencias sanitarias a causa del coronavirus. Además, no cuentan con documentación ni con el derecho propietario saneado.

Cuando Cochabamba era aún un villorrio, con viviendas dispersas, los vecinos solían enterrar a sus muertos cerca de sus hogares. Como ejemplo se puede citar el cementerio que existía en el terreno que actualmente es ocupado por la unidad de Radio Patrullas 110, en Aranjuez, en el sector norte de la ciudad.

Sin embargo, debido al crecimiento de la ciudad, en número de habitantes y en lo que se refiere a la mancha urbana, los cementerios de barrio se fueron cerrando para centralizar las inhumaciones en el Cementerio General. No obstante, algunos pequeños camposantos se mantienen abiertos, pero sin las condiciones mínimas requeridas.

En estos cementerios, los entierros se incrementaron durante las dos primeras olas de la pandemia del coronavirus, por la gran cantidad de muertes que hubo y ante la imposibilidad de acceder al Cementerio General.

Pero como este camposanto está a punto de quedar sin espacios para más entierros, se debería descentralizar este servicio hacia otros puntos de la urbe, pero con previa planificación y cumpliendo los protocolos de seguridad.

No es posible que sigan existiendo cementerios improvisados, porque al margen de su mal aspecto, se convierten en espacios de contaminación para las personas que viven a sus alrededores, especialmente en esta coyuntura en la que la tercera ola sigue golpeando a la población en el departamento de Cochabamba.

Está en manos de las autoridades locales velar para que se cierren los cementerios que no cumplen las condiciones mínimas o exigir que se adecúen y puedan seguir recibiendo más entierros.

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