Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 19 de octubre de 2021
  • Actualizado 07:30

No más agresiones, garantías para la prensa

No más agresiones, garantías para la prensa

Casi la totalidad (95%) de las denuncias interpuestas ante la Fiscalía, por agresiones contra periodistas en Cochabamba, ha quedado en la impunidad, denunció el ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores de la Prensa, David Ovando, tras registrarse la noche del lunes un nuevo atentado a la labor de este gremio.

El periodista Miguel Rojas Fernández, del diario OPINIÓN, fue agredido en una de las esquinas de la plaza principal 14 de Septiembre por al menos 10 personas que realizaban una vigilia en apoyo al alcalde Manfred Reyes Villa.

Y si bien un representante de esta vigilia expresó disculpas por las agresiones, este hecho se suma a una cadena de agresiones contra periodistas, la mayor parte de ellas sin sanción ni investigación. Uno de los últimos hechos es el arresto violento del periodista Carlos Quisberth, de Página Siete, por parte de policías, en la zona de Villa Fátima, La Paz, cuando realizaba cobertura de prensa.

Al respecto se pronunciaron la Defensoría del Pueblo y la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) con el fin de pedir respeto y garantías al trabajo de la prensa y procesos contra las personas que,  generalmente, aprovechan el tumulto para golpear a quien no piensa como ellos o, en el caso de los periodistas, cuando estos reflejan una situación incómoda a los intereses de los agresores.

Los periodistas piden garantías para su trabajo cotidiano, porque lo único que hacen es reflejar los acontecimientos de la ciudad, con la mayor fidelidad posible y sin intereses particulares de ninguna índole, por lo que merecen respeto como cualquier otro profesional que desempeña su tarea.

Además de actuar en grupo cuando  golpean a una persona, los violentos atacan por la espalda, en forma cobarde a quien no tiene siquiera oportunidad de esquivar las agresiones.

En otros casos, los periodistas han sufrido golpes de ladrillo, con palos y otros objetos contundentes que les han causado lesiones de importancia, además del robo de sus equipos o daños en los mismos.

La Federación Sindical de Trabajadores de la Prensa pidió garantías para que hechos como el que sucedió no vuelvan a ocurrir, por lo que anunció que presentará una querella.

El trabajo de los periodistas conlleva riesgos, y lo es más cuando el trabajador de la prensa se encuentra con personas iracundas que tratan de ocultar algún hecho irregular y les molesta estar bajo el escrutinio de la prensa, por lo que reaccionan con golpes.

Si los ataques contra la prensa continúan bajo el manto de la impunidad, los agresores seguirán haciendo de las suyas, pero no solamente contra los periodistas sino contra cualquier persona que se atraviese por su camino y reclame por alguna irregularidad.

Los administradores de justicia deben trabajar para prevenir y, en su caso, sancionar las agresiones contra profesionales que solo hacen su trabajo.

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