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  • Diario Digital | domingo, 29 de marzo de 2020
  • Actualizado 16:34

Los efectos del encierro

Los efectos del encierro

Tristeza, falta de sosiego, frustración, decepción y depresión son algunos síntomas que presenta el alcalde José María Leyes, quien se encuentra recluido en la cárcel de San Antonio desde hace casi 10 meses. El diagnóstico de una psicóloga y de un psiquiatra que lo visitaron en el penal concluye que este tiene trastorno depresivo mayor, a consecuencia de su reclusión.

La psicóloga manifestó, durante una audiencia de medidas cautelares, que el imputado tiene "ideas suicidas", debido a que no supera su encierro en la cárcel y por el poco contacto que tiene con su familia primaria (esposa e hijos).

Esta situación de depresión y ansiedad afecta a más de un recluso en los penales de Cochabamba, pero no todos tienen la posibilidad de recibir atención psicológica o psiquiátrica, algunos no acceden siquiera a una atención médica básica.

El encarcelamiento tiene varios efectos psicológicos en las personas que están privadas de libertad, y afecta en diferente grado a los que están presos. Algunos tienen mayor resiliencia para soportar el encierro, pero otros se desmoronan con más facilidad.

"Las consecuencias del encierro en el ser humano son casi siempre negativas", afirma Bianca de la Lanza Rico, una especialista en psicología criminal de México, en un reportaje publicado en ese país, "Las huellas psicológicas que deja la cárcel son imborrables".

La profesional asegura que a los reclusos les ocurre algo llamado "prisionalización", un fenómeno psicológico que se hace manifiesto en ellos mediante conductas similares a las que presentan las personas que son internadas en un hospital psiquiátrico.

Los reos presentan signos similares en los primeros días de reclusión, como depresión, ansiedad y trastornos de sueño, entre otros desórdenes.

En los penales de Cochabamba, los más de 3.000 reclusos que ocupan las siete cárceles (incluida la carceleta de Arani) tienen apenas atención médica y carecen de apoyo psicológico para superar los problemas propios del encierro.

Sin ayuda
La depresión y ansiedad afectan a más de un recluso en los penales de Cochabamba, pero no todos tienen la posibilidad de recibir atención psicológica o psiquiátrica.

Lamentablemente no todos ni todas las reclusas tienen la misma fortaleza para sobreponerse al encierro obligatorio, que en muchos casos son por periodos prolongados cuando las condenas son por delitos mayores.

Régimen Penitenciario, entidad encargada de administrar los recintos penitenciarios, tiene la importante tarea de resguardar la salud física y mental de los reclusos, además de implementar cursos de formación para que una vez que recuperen su libertad, puedan trabajar y valerse por sí mismos.

En algunas oportunidades se ha denunciado que en los penales están encarceladas personas que tienen problemas psicológicos, que deberían recibir tratamiento especializado en centros equipados para ese fin específico.

Superar con éxito los problemas que implica un encierro prolongado requiere apoyo de profesionales psicólogos, por lo que Régimen Penitenciario debería fortalecer un programa de atención en el área de psicología.

Mantener ocupados a los internos, con estudio y trabajo, es otra forma de terapia para ayudar a los reclusos que por una u otra razón se encuentran en los penales del país.

Para evitar que los reclusos vuelvan a cometer los delitos por los que fueron recluidos, se deberá hacer un seguimiento de apoyo a esta población, especialmente a quienes tienen menor resiliencia para superar el encierro.