Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 23 de febrero de 2020
  • Actualizado 12:45

La salud, una tarea de todos

La salud, una tarea de todos

Un Estado está compuesto por territorio, gobierno y población. Un país rico no solo se mide en recursos naturales, sino en humanos. El capital social es el factor más importante en esta ecuación. El bienestar de sus integrantes junto con otros factores como educación, y otros, debe ser el propósito final de los bolivianos, tanto gobernantes como gobernados.

En sí, para qué estamos en este mundo si no es para desenvolvernos de forma plena como personas y ciudadanos de bien. Eso sí, el Estado, a través de los gobiernos, debe satisfacer de la mejor manera este cometido. 

Si bien la Constitución Política del Estado declara como un principio fundamental el derecho a la salud y la igualdad de acceso a la misma, su puesta en marcha no ha sido óptima. Entendemos que los otros sectores necesitan del apoyo estatal, pero —en un mundo cada vez más caótico— se debe priorizar conjuntamente la educación como factores imprescindibles.

El Gobierno transitorio de la presidenta Jeanine Áñez anunció esta semana la determinación de incrementar hasta el 10% el monto asignado del Presupuesto General de la Nación (PGN) para salud, con el propósito de mejorar y fortalecer la atención médica para la población boliviana.

Pero no solo es determinarlo. El Gobierno debe entender que para favorecer a todos los ciudadanos se debe hacer un diagnóstico de la infraestructura instalada, los recursos humanos disponibles y, luego de revisar los proyectos de inversión encaminados, establecer su sostenibilidad a mediano y largo plazo para que los recursos —cada vez más escasos— sean utilizados de la forma más competente posible.

Como ciudadanos, que tenemos el derecho a una salud digna, estamos en la obligación de fiscalizar que las determinaciones sean las correctas y se llegue a controlar la ejecución de los mismos. Se debe convocar a los gremios correspondientes inmersos en esta noble función para que, de una manera concertada, se sienten con el Gobierno para determinar las áreas a ser apuntaladas. 

No se trata de decisiones al interior del calor electoral, sino sentar las bases de una política de Estado en beneficio de los directos destinatarios: nosotros mismos.

Ahora es momento de celebrar este significativo incremento, pero seamos consecuentes con lo que pedimos. Esperamos que el presupuesto se ejecute en su totalidad, pero que sea de forma responsable.