Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de agosto de 2020
  • Actualizado 17:16

La paridad en la ciencia

La paridad en la ciencia

Desde hace cinco años (2015), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra cada 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia con el objetivo de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, y además para lograr la igualdad de género y su empoderamiento.

En la actualidad, la brecha entre hombres y mujeres en los campos de la ciencia, tecnología, matemáticas e ingeniería pervive en el mundo. Si bien existe mayor equilibrio en el acceso femenino a los estudios superiores y técnicos, los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) —entre 2014 y 2016— muestran que solo 3 de cada 10 de las estudiantes eligen carreras dentro el campo de la ciencia.  

En América Latina y el Caribe, la participación de las mujeres en la ciencia llega a un 45%, superando a EEUU y Europa Occidental (32%).

Dentro este panorama, Bolivia tiene porqué sentirse orgullosa, ya que —de acuerdo a la agencia de noticias Sputnik— la Unesco afirma que somos el país con mayor número de mujeres científicas en la región, ya que el 63% de los cargos de investigación está en manos femeninas.  La publicación sostiene que: “Esta nación andina rompe con todos los estereotipos de género y las barreras que enfrentan las mujeres en las altas esferas de la ciencia, un oasis en un mundo donde el conocimiento les fue negado durante siglos (…)”.

 Por eso, hoy, queremos destacar el trabajo de todas mencionando a cinco bolivianas que dedican su vida a la ciencia e investigación: Kathrin Barboza, bióloga, investigadora dedicada a la conservación de murciélagos; Teresa Camacho, bióloga, especializada en conservación de anfibios amenazados en Bolivia; María Eugenia García, bioquímica, especializada en aguas; Ángela Núñez, bióloga, experta en mamíferos y dedicada a la protección del venado andino, y Viviana Albarracín, ingeniera en ecología, estudiosa del jukumari u oso andino. 

Esperemos que las universidades y el Estado respalden y motiven la incursión de las mujeres al mundo de la ciencia. Que los prejuicios y estereotipos de género sean combatidos desde el interior de las familias hasta dentro del sistema educativo.

Y que cuando las científicas presenten proyectos de investigación logren el respaldo económico del Gobierno, de instituciones y/o de la empresa privada, para que no se vean obligadas abandonar su trabajo o a gestionar recursos en otros países.

Objetivo Los prejuicios y estereotipos de género deben ser combatidos desde el interior de las familias hasta dentro del sistema educativo. Se debe impulsar la paridad en la ciencia.