Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 15 de octubre de 2019
  • Actualizado 20:01

La justicia en entredicho

La justicia en entredicho

Juan Roberto Choque Flores, conocido en el mundo del hampa como el Senas Menor, fue aprehendido por quinta vez, en la última oportunidad por robo de vehículos, según un informe del comandante departamental de la Policía de Cochabamba, Raúl Grandy.

Este delincuente, con amplio prontuario policial es, al parecer, un asiduo “visitante” de los penales de Cochabamba. Hace un mes había sido liberado de la cárcel de San Sebastián, donde estaba recluido por robo.

El del Senas Menor no es el único caso de malhechores reincidentes que salen y entran de la cárcel, sin mayor inconveniente.

Delincuentes son liberados por una justicia observada porque retiene por meses y años a personas que han cometido delitos de bagatela y libera a los denominados pesos pesados, porque no existen indicios suficientes de que hayan perpetrado un crimen, pese a que tienen en sus antecedentes un amplio prontuario policial.

El Senas Menor, por ejemplo, fue recluido en diferentes oportunidades por robo agravado, robo de vehículos, atropello a persona y fuga, conducción peligrosa en estado de ebriedad y narcotráfico, entre algunos.

Otros delincuentes han cometido robos agravados, violaciones, homicidios y atracos a mano armada, pero tras ser encarcelados recuperan su libertad con aparente facilidad.

Estos delincuentes, además de entrar y salir de la cárcel con frecuencia, dirigen los robos desde el interior de los centros penitenciarios, lo que demuestra que hay todavía una fragilidad patente en el sistema penitenciario.

Ante este panorama, la pregunta que surge inevitablemente es, ¿por qué existe indulgencia cuando se trata de delincuentes peligrosos y rigurosidad si se aprehende a una persona que ha cometido un delito menor?

La Justicia debe procesar con severidad a los que cometen delitos, pero siempre de acuerdo al hecho, a la gravedad de la falta, porque hay algunas personas que, evidentemente, son un peligro para la sociedad y deberían purgar sus penas de acuerdo con lo que señala el Código Penal.

En estos casos, los jueces tienen una importante tarea, la de juzgar con ecuanimidad a los que cometen delitos o crímenes y sentenciarlos, sin importar las influencias que puedan tener.

Tras operativos que realiza la Policía, con sus diferentes unidades, las autoridades dan a conocer nombres de reincidentes y se preguntan por qué estas personas gozaban de libertad, cuando, por sus crímenes, deberían permanecer encerrados por lo menos una decena de años e incluso más.

Si los jueces de primera instancia se equivocan en sus decisiones, liberando a delincuentes, una instancia superior es la encargada de fiscalizar esta tarea y, en su caso, enmendar una determinación, siempre velando por el bienestar de la mayoría.

Es cierto que todos los que cometen errores, en este caso delitos, tienen el derecho de redimirse, pero recibirán este beneficio cuando hayan cumplido su condena, como la ley manda, sin privilegios y sin recibir el favor de alguna instancia de la justicia.

Las propuestas de la mayor parte de los candidatos que terciarán en las elecciones de octubre señalan que se debe castigar a los que perpetran crímenes graves y buscar salidas alternativas para quienes han cometido delitos por primera vez.

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