Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de agosto de 2020
  • Actualizado 18:30

El juego de ajedrez político

Educación

En este nuevo juego de ajedrez político están apareciendo estrategias para recomponer el tablero democrático que permita darle jaque mate al gobierno anterior.

El juego de ajedrez político

De manera general, la historia del hombre se ha caracterizado por su necesidad innata de asumir el poder (cuando es percibido como legítimo como la capacidad de un individuo de influir en el comportamiento de otras personas; cuando es un tema político, el desequilibrio del que puede frente al que se le impone un mandato) y mantenerlo. 

Desde el famoso “hombre lobo del hombre” de Hobbes hasta el “fin justifica los medios” de Maquiavelo, el pre-mio del poder ha determinado los equilibrios y autoritarismos entre los gobernantes y gobernados.

Nuestra sociedad está experimentando en menos de un año, un nuevo juego de ajedrez político en el cual están apareciendo estrategias y series de movimientos para recomponer el tablero democrático que permita darle jaque mate al gobierno anterior y apuntar a un nuevo sistema gubernamental.

En el marco del artículo 48 de la Ley de Organizaciones Políticas, que habilita a las organizaciones a realizar alianzas de manera temporal, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha registrado cinco alianzas para hacerle frente al Movimiento Al Socialismo (MAS): Juntos, Comunidad Ciudadana (CC), Creemos, Libre 21 y Pueblo Unido.  

Un movimiento sorpresivo fue el detonante para que este juego tenga un sentido emocionante para muchos, decepcionante para otros, posiciones que se han visto expresadas en las opiniones vertidas en las redes sociales.

Bueno o malo, en un Estado que se define plurinacional, se muestran en el tablero las distintas tiendas políticas con sus afinidades, desavenencias y rencores. Todavía se esperan nuevos cambios y limaduras de asperezas para conseguir lo que se espera: tomar el poder y tener gobernabilidad en el Legislativo.

Si el objetivo es preservar la democracia, estamos jugando con las reglas de juego establecidas y demandamos de los actores políticos un compromiso real con el país que ha sufrido. 

Si queremos profundizarla, tendremos que plantear transformaciones que generen en los ciudadanos un sentir de confianza. Tal vez, pasar a un sistema parlamentario, o un híbrido. Aquí lo importante es la confianza del ciudadano. 

No hay que olvidar que nuestra historia también se caracteriza por tumbar presidentes.