Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 24 de enero de 2022
  • Actualizado 18:07

Inundaciones: lecciones que no se aprenden

Inundaciones: lecciones que no se aprenden

La fuerte lluvia que cayó este domingo causó inundaciones en varios municipios del departamento, entre ellos Cochabamba, Colcapirhua, Tiquipaya, Cliza y Toco, donde los ríos se desbordaron llevando no solo miles de litros de agua, sino también basura, lodo, troncos y piedras.

Tras el desborde del río Taquiña, en Tiquipaya, los grupos de rescate empezaron a recibir decenas de pedidos de auxilio, y los voluntarios se esforzaban al máximo para dar abasto a todos los barrios que necesitaban soporte para evitar que el agua siga anegando sus viviendas.

Las inundaciones que sufren los municipios de Cochabamba se atribuyen a tres causas principales: deforestación, falta de previsión en la limpieza de las torrenteras y la irresponsabilidad de la gente que sigue botando basura en los ríos y calles, además de que se continúa construyendo viviendas en sectores riesgosos, cerca de los cursos de agua que bajan desde la cordillera del Tunari.

No obstante que esta situación se repite todos los años, hasta ahora no se ha logrado encontrar una solución estructural. Pareciera que fuera inevitable las inundaciones en los municipios de Cochabamba, cuando en realidad sí se pueden prevenir o por lo menos mitigar sus efectos.

Mantener libre de basura las torrenteras, limpiarlas en forma periódica, dejar de construir en sectores proclives a las inundaciones y reforestar las serranías son algunas de las estrategias que debe asumir la población en general, con el apoyo de las autoridades municipales y departamentales, si es que no se quiere lamentar cada año tragedias que causan daños materiales de consideración a las familias, así como la muerte de personas.

Cuando empiezan a caer las primeras gotas de lluvia, la única certidumbre que existe es que en unas pocas horas de precipitación pluvial empezarán a llegar los pedidos de auxilio a causa de las inundaciones, por lo que los vecinos no logran conciliar el sueño.

En Cercado, por ejemplo, hay lugares que se ven afectados con cada lluvia que cae, cerca de torrenteras cuyos cauces se obstaculizan por la basura. La Tadeo Haenke y Juan Pablo II y la zona del Instituto de Investigaciones Forenses sufren con la fuerza de las aguas, causando en los vecinos zozobra y pérdidas materiales.

En el Valle Alto (Toco y Cliza) también se produjeron inundaciones en las últimas horas. En estos municipios, además de los daños en las viviendas, los pobladores pierden a sus animales de corral que son su sustento diario.

La fuerza de la naturaleza es impredecible, pero es posible disminuir sus efectos devastadores, depende de la conciencia de cada persona, que no arroje basura en las calles, y del trabajo previsor de las autoridades cuando se trata de limpiar los ríos, además de impedir que se sigan construyendo casas cerca o dentro de las torrenteras.

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