Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 14 de junio de 2021
  • Actualizado 22:43

Inspección vehicular, un saludo a la bandera

Inspección vehicular, un saludo a la bandera

Está confirmado y comprobado. Cientos de vehículos, cuando no miles, evaden la inspección técnica vehicular que realiza cada año la Policía Nacional, son motorizados que se encuentran en pésimas condiciones mecánicas y que no deberían circular por las vías públicas.

Es lamentable, pero, quien no quiere llevar su vehículo a la inspección técnica vehicular, sea porque tiene flojera de hacer el trámite o porque sabe que su automotor no pasará la prueba, lo único que tiene que hacer es contactarse con el funcionario “adecuado”, enviar la foto de su vehículo con todos los datos y colocar 50 bolivianos, que es la tarifa acordada para la coima.

Este acto de soborno tiene consecuencias nefastas, la muerte de personas a causa de accidentes cuyos protagonistas son, lamentablemente, vehículos con frenos en mal estado.

El accidente que ocurrió el pasado martes, en la zona sur de la ciudad, en la avenida Panamericana, es una muestra que confirma las aseveraciones precedentes: una volqueta que transportaba arena perdió el control por un defecto en los frenos, colisionó con otros dos vehículos y mató a dos mujeres que vendían verduras y refresco en el lugar.

El informe preliminar de Tránsito de la Policía apunta a que ocurrió una falla en el sistema de frenos de la volqueta, situación que no habría sucedido si en la inspección técnica vehicular se detectaba ese extremo.

Pero, lo cierto es que por las calles de Cochabamba circulan miles de vehículos en muy mal estado, sin frenos, sin luces de emergencia y contaminando, lo que los convierte en bombas de tiempo que pueden (y de hecho ya lo han hecho) matar a los transeúntes en cualquier momento.

Si un hecho de corrupción es deplorable, lo es más si a consecuencia de esa acción alguna o más personas pierden la vida, tal como ocurrió en varios accidentes, en cuyos casos el común denominador fue fallas en los frenos, un mecanismo de los vehículos que debería estar cien puntos, porque de eso depende que un motorizado se detenga con seguridad ante una emergencia.

Es hora de que alguien termine con esa costumbre de acudir a las coimas para no pasar por la inspección técnica vehicular. En este caso, tanto el funcionario público que recibe el soborno como el ciudadano que otorga la dádiva son culpables y ambos merecen recibir una sanción ejemplarizadora.

Los jefes policiales que están al mando de esta institución tienen la obligación de realizar procesos de seguimiento para descubrir a los corruptos, darles de baja de la institución y enviarlos a la justicia ordinaria, para que paguen por los delitos que cometieron.

Si no se toma al toro por las astas, seguiremos lamentando la pérdida de más vidas humanas, y nadie se hará responsable por ellas.

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