Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 21 de enero de 2022
  • Actualizado 05:12

Infractores y agresores

Infractores y agresores

Una fraternidad de morenada organizó una fiesta en la zona sur de la ciudad de Cochabamba, en la cual no solo había una gran cantidad de personas, sino también alcohol en abundancia y, además, se dejaron de lado las medidas de bioseguridad.

En este caso, que sucedió la noche del pasado jueves, los organizadores y participantes de este evento social no solo infringieron la prohibición de realizar fiestas, que hizo conocer la Alcaldía, sino que también agredieron a los guardias municipales que habían llegado al salón de eventos para hacer cumplir la normativa y a los periodistas que realizaban la cobertura en el lugar.

Además de las agresiones que sufrieron guardias municipales, vecinos y periodistas, decenas de personas en estado de ebriedad cometieron un atentado contra la salud pública, porque, lo más probable, es que entre los participantes había casos positivos con COVID que contagiaron a los que no tenían la enfermedad.

Las autoridades del área de salud recomiendan que, además de las medidas de bioseguridad que deben ser asumidas por todos, la gente debe evitar participar de eventos masivos, porque en esos espacios circula el virus y el riesgo de contagio se eleva, más aún cuando las personas no llevan barbijo ni mantienen el distanciamiento social.

La Alcaldía de Cochabamba anunció que este fin de semana están prohibidas las fiestas con el fin de resguardar la vida de las personas, por lo que en días pasados ya se redujo el horario de circulación hasta medianoche.

Para asumir nuevas medidas con el fin de enfrentar la pandemia, las autoridades convocaron al Comité de Operaciones de Emergencia Departamental (COED), en el cual se adelantó que se planteará una reducción en el horario de circulación.

La salud de las personas de la región está en manos de las instancias que conforman el COED, por lo que las decisiones que asuman en la reunión anunciada deben ser bien analizadas y orientadas a cuidar la vida de todos, antes de que el sistema sanitario colapse como sucedió en las primeras olas, cuando no había espacio en las unidades de terapia intensiva, el oxígeno medicinal escaseaba y los medicamentos para luchar contra la enfermedad se vendían a precios exorbitantes.

Cualquier restricción a las actividades económicas afecta el bolsillo de grandes sectores de la población que ya sufrió durante los primeros confinamiento; empero, si en la otra parte de la balanza se coloca la vida, lo más sensato será privilegiar la salud.

Habilitar más centros de vacunación para que todas las personas se inmunicen e insistir en las medidas de bioseguridad son dos estrategias que permitirán bajar no solo los contagios, sino que las personas que se enfermen no sufran síntomas fuertes.

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