Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 29 de marzo de 2020
  • Actualizado 17:21

Industrias qhochalas, las más golpeadas

Industrias qhochalas, las más golpeadas

Cochabamba, desde todo punto de vista, es el departamento más golpeado por la crisis política y social que comenzó hace más de un mes, tras los comicios del 20 O. En el corazón de Bolivia no solo se registraron los más duros enfrentamientos, en los que más de una decena de personas perdió la vida, sino que prácticamente el departamento quedó aislado del resto del país por los bloqueos de las carreteras.

Por si fuera poco, 65 industrias regionales prácticamente paralizaron sus actividades, es decir, dejaron de producir. Un incidente, que aún es investigado, afectó a 200 metros de la infraestructura del gasoducto Carrasco-Cochabamba, situación que ocasionó que desde el 13 de noviembre las industrias dejaran de contar con gas natural.

Según la Cámara Nacional de Industrias, al menos 140 compañías de los departamentos de La Paz, Oruro y Cochabamba se han visto afectadas por los daños ocasionados al principal ducto que provee de gas desde los campos de Carrasco, en la zona del Trópico. De ese total, 65 industrias cochabambinas dejaron de operar, porque sencillamente no cuentan con el combustible para que sus hornos sigan funcionando.

Esa cifra nos muestra, una vez más, cómo la región es la más afectada por los conflictos políticos y sociales. 

La paralización de las industrias, cuya cifra tiende a crecer día tras día, no afecta solo a los empresarios, sino a toda la población y a la economía en general. Hay empresas que se han visto obligadas a dar vacaciones colectivas a sus trabajadores para evitar más pérdidas de las que ya tienen. 

Esta situación es preocupante, por lo que las autoridades nacionales deben priorizar la reparación del ducto, porque mientras más pase el tiempo, más industrias dejarán de operar. 

Hace unos días, el gerente de YPFB Transporte S.A., Wilson Zelaya, informó que la reparación del ducto dañado demandará medio millón de dólares. En este caso, creemos que no es importante la cantidad de dinero que se tendrá que erogar, porque se trata de algo primordial para el funcionamiento de las industrias y la reactivación del aparato productivo, que lamentablemente ha sido duramente golpeado por los conflictos.

Ojalá que la ruptura del ducto, provocada aparentemente por una explosión premeditada y que  restó la capacidad de transporte de gas natural en cerca de 57%, de 175 millones de pies cúbicos día (MMpcd) a 75 MMpcd a las mencionadas regiones, no llegue afectar a la provisión de gas natural vehicular (GNV) y mucho menos al gas domiciliario. Hay emergencia en Cochabamba, por tanto, la reparación del ducto debe ser ya.