Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 19 de septiembre de 2021
  • Actualizado 15:55

Incendios: atentado a la naturaleza no cesa

Incendios: atentado a la naturaleza no cesa

Los incendios forestales que afectan a grandes regiones del oriente boliviano han dañado hasta la fecha, en la presente gestión, más de 600.000 hectáreas, quemando especies de árboles esenciales para mantener el equilibrio medioambiental y matando a especies de animales propios de esa zona.

Cuatro municipios de Santa Cruz (Roboré, Charagua, San Matías y Puerto Suárez) se declararon en desastre por los incendios forestales que queman no solo pajonales, sino también áreas protegidas como las de San Matías, Otuquis, Valle de Tucabaca, Laguna Concepción, Ñembi Guasu, Orquídeas del Encanto y Bajo Paraguá.

Cada año se repite la misma historia, miles de focos de calor consumen también miles de hectáreas de reservas forestales y áreas protegidas, sin que las entidades encargadas de proteger estos espacios puedan prevenir con acciones más efectivas este desastre ecológico, pese a que es previsible que los incendios se multipliquen desde agosto en adelante, especialmente en la época seca.

Para minimizar el número de focos de calor sería importante contar con un mejor sistema de alerta temprana que permita, en lo posible, prevenir los incendios forestales y, en su caso, reaccionar rápidamente cuando se presentan cientos de focos de calor a causa de las condiciones climáticas, las temperaturas elevadas y la sequía.

El chaqueo indiscriminado que realizan algunos agricultores es otro factor que provoca incendios forestales, que no solo acaba con la vida silvestre sino también deja una estela de contaminación que permanece en el aire durante muchos meses.

Pero, lo que más preocupa, son los incendios intencionados iniciados por personas inescrupulosas que tienen como objetivo convertir bosques o áreas protegidas en terrenos para la agricultura o establecer nuevas urbanizaciones. 

En suma, se trata de un objetivo económico que mueve a quienes intencionalmente provocan incendios en las áreas protegidas de los departamentos del oriente.

La Gobernación de Santa Cruz exhortó a la población a denunciar a las personas “malintencionadas y dañinas” que provocan fuego en sus propiedades, porque hay una pausa en la autorización de las quemas.

En 2019, el fuego arrasó cerca de cinco millones de hectáreas y hasta el momento las personas que provocaron estos incendios continúan sin ser juzgadas y en la más total impunidad.

Para evitar que se sigan suscitando más incendios, que representan un atentado casi irreparable contra el medioambiente, es hora de que la justicia actúe contra todas las personas que provocan los incendios.

Si no se sienta un precedente ejemplarizador, lo más probable es que en las próximas gestiones sigamos lamentando la pérdida de cientos de hectáreas de bosques, especies de animales endémicas, y todo por un interés económico que beneficia a unos pocos y atenta contra la vida de millones de personas.

Intereses económicos

Lo que más preocupa son los incendios intencionados que tienen como objetivo convertir bosques o áreas protegidas en terrenos para la agricultura o establecer urbanizaciones.

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