Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 17 de agosto de 2022
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Incendiarios sueltos

Incendiarios sueltos

La imagen de dos yeguas quemadas, casi ciegas por las heridas provocadas a causa de un incendio forestal en el municipio de Colomi, provocó la indignación generalizada por este acto criminal que, una vez más, dejó cientos de hectáreas de terreno calcinadas y especies de animales afectadas en su hábitat.

Para evitar que los equinos sigan sufriendo, un equipo de veterinarios tuvo que aplicarles la eutanasia, con el dolor de su propietaria, una mujer de la tercera edad, quien argumentaba que eran parte de su patrimonio.

La pasada semana, los incendios forestales afectaron a cuatro municipios de Cochabamba y todos fueron “provocados”, según un informe del viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, en los cuales dos personas resultaron heridas con quemaduras de gravedad.

Los municipios afectados por los incendios fueron Vacas, Colomi, Alalay y Tiraque, donde ardieron árboles de diferentes especies, dejando desolación en cientos de hectáreas, como sucede cada año en Cochabamba, especialmente en la época de estiaje, entre mayo y octubre.

Y cada año se escriben reportajes y editoriales sobre los daños que provocan los incendios intencionados, acerca de las medidas que deberían asumirse para detener a los que prenden fuego a las reservas forestales, sin embargo, no se avanza casi nada en la prevención para evitar los incendios y menos para castigar a estos criminales que están matando la naturaleza y contaminando el medioambiente.

En Colomi, por ejemplo, el fuego quemó cultivos de papa, oca y avena, además de pastizales y kewiñales, dejando sin el único sustento que tienen agricultores que siembran alimentos en condiciones extremas, y por culpa de delincuentes se quedan sin su principal sustento.

En las próximas semanas y meses, lamentablemente, los incendios seguirán siendo provocados, a no ser que las autoridades empiecen a trabajar en soluciones estructurales que eviten, primero, que se continúen desatando tantos incendios en estas fechas, lo que se logrará solo si se desbarata los grupos delincuenciales que le prenden fuego a las áreas protegidas con el fin seguramente de construir urbanizaciones.

Si no se castiga con mano dura a los incendiarios, estos seguirán creyéndose intocables y persistirán en su actividad delictiva de destruir las reservas forestales, que para su consolidación requieren años de trabajo y cuidado.

La plataforma Tunari Sin Fuego es una instancia que ha logrado concienciar sobre los efectos negativos de quemar las áreas forestales y articular grupos de respuesta ante los incendios que se detectan, pero se requiere, con ayuda de la Policía y Fuerzas Armadas, detener a los delincuentes que siguen provocando en forma impune incendios, mientras los voluntarios se desviven por sofocarlos.

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