Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 14 de agosto de 2022
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La ilegalidad impera en las calles

La ilegalidad impera en las calles

La venta de productos de contrabando es una actividad ilegal, un delito, sin embargo, algunos comerciantes han optado por expender estos artículos en forma abierta, en calles y avenidas de diferentes zonas de Cochabamba. Es más, ante cualquier atisbo de control por parte de la Intendencia, los vendedores reaccionan con movilizaciones y protestas.

Quienes se dedican a vender productos de contrabando, muchos de ellos sin registro sanitario, falsificados o con fechas vencidas, se escudan en la falta de trabajo para justificar su actividad ilícita y se instalan en diferentes puntos de la ciudad, adonde acude una gran cantidad de personas que buscan precios más bajos que estén acordes a su economía, pero se convierten en cómplices de este delito.

La jornada de este jueves, por ejemplo, vendedores que se encontraban en los predios de ex Toyocar, en Villa Coronilla, fueron desalojados y optaron por trasladarse al lugar donde habían iniciado esta actividad, a la avenida 6 de Agosto casi Juana Azurduy, en la zona sur de la ciudad.

El justificativo que se maneja de falta de fuentes de empleo, aunque comprensible, no puede ser un argumento válido para legitimar una actividad que atenta contra la economía del país en general y de las industrias en particular.

Por estos productos que son ingresados furtivamente por las amplias fronteras que Bolivia comparte con otros países, no se pagan los impuestos y aranceles correspondientes y se comercializan a precios más bajos con relación a los que se fabrican en el país. Por lo tanto, la industria nacional se encuentra en una franca desventaja, lo que a la larga puede derivar en el cierre de algunas empresas, con el consiguiente riesgo de despido de trabajadores.

El jefe de Defensa al Consumidor, Enrique Viscarra, afirmó que la venta de productos de contrabando es como un cáncer y que está descontrolada, por lo que su desafío es garantizar que esta actividad “no prime”.

Ante la carencia de empleo, miles de familias se dedican a la venta de todo tipo de artículos, como una actividad lícita, pero no se puede permitir que se comercialicen productos que son internados sin pagar impuestos y, en muchos casos de dudosa calidad, porque no cuentan con el registro sanitario correspondiente.

Si no se corta de raíz esta actividad ilícita, en un par de meses en Cochabamba se habrán instalado no una ni dos ferias de contrabando, sino media docena y el control será mucho más complicado para la Intendencia Municipal.

Un aspecto que deben tomar muy en cuenta las personas que acuden a comprar a estas ferias, desde todo punto de vista ilegales, es que algunos productos pueden causar daño a la salud y, a la larga, a la economía boliviana.

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