Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 21 de septiembre de 2020
  • Actualizado 20:55

Grupos civiles armados, otra amenaza para Bolivia

Grupos civiles armados, otra amenaza para Bolivia

Tras las fallidas elecciones generales del 20 de octubre de 2019 y la renuncia de Evo Morales a la Presidencia, Cochabamba se convirtió en el centro de los conflictos sociales. Un grupo pedía el retorno del líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) al poder y otro apoyaba la sucesión de Jeanine Áñez y le exigía que pacifique Bolivia.

En esos días en que el país permanecía en una confrontación interna y ante el reclamo de muchos ciudadanos que aseguraban sentirse “solos” frente a los manifestantes afines al MAS, apareció en la zona Norte de la ciudad, en Cala Cala, un grupo de jóvenes denominado Resistencia Juvenil Cochala (RSJ). Al inició eran pocos, pero con el paso de los días y el recrudecimiento de la violencia se fueron sumando más personas.

Ese grupo que hizo de la plazuela de Cala Cala su centro de operaciones y ganó un inusitado respaldo vecinal, tomó un rol protagónico, pero a la vez cuestionable, durante los conflictos de octubre y noviembre de 2019. De forma ilegal, asumió funciones que constitucionalmente no le correspondía, a vista y paciencia de algunas autoridades, que aún apoya.

Ahora, cuando el país se encuentra nuevamente sumido en una crisis política y social, salen a luz no solo la Resistencia Juvenil Cochala y la Resistencia del Sur, sino que nacieron los grupos Juventudes Warisata (La Paz), Juventudes del Trópico (Cochabamba) y Juventud Civil (Pando). Todos muestran su “poderío” con armas de fuego y otros artefactos intimidantes.

Autoridades del Gobierno, Fuerzas Armadas y Ministerio Público han advertido a estos grupos de jóvenes de que su accionar está reñido con las leyes bolivianas. Pese al peligro que existe y a los enfrentamientos que puedan registrarse entre bolivianos, todo quedó en una simple advertencia. ¿O la idea es mostrar a un país al borde de una guerra civil para dar paso a una intervención? Esperemos que no.

Llama la atención cómo varios de esos grupos exhibieron ayer su fuerza, entrenamientos e incluso armas en videos que se hicieron virales en las redes sociales, cuál si se tratara de un concurso de quién tiene qué y cuán fuertes pueden ser para vencer al que consideran su enemigo.

No se puede permitir que ese tipo de grupos participen en acciones que ponen en riesgo su vida y la de los bolivianos. Ojalá que los líderes sean identificados, investigados y sancionados. Bolivia necesita paz, tranquilidad y autoridad.  Está demostrado que estos jóvenes obedecen a intereses político partidarios, ya que solo aparecen para sembrar caos, violencia y muerte, pero ¿quién los financia? ¿a qué línea política pertenecen?