Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de julio de 2021
  • Actualizado 08:52

Los golpes se imponen a las ideas

Los golpes se imponen a las ideas

La Asamblea Legislativa Plurinacional se convirtió repentinamente en un cuadrilátero de boxeo. Los contendientes, nada menos que legisladores del oficialismo y de la oposición, quienes prefirieron reemplazar el edificador debate por los golpes de puño, aún sin haberse siquiera colocado los guantes reglamentarios.

Lamentablemente, esta bochornosa noticia fue reflejada por medios internacionales, que hicieron eco del pugilato que protagonizaron autoridades que deberían predicar con el ejemplo, pero que prefieren tomar un atajo y resolver sus desacuerdos mediante el expediente más fácil, por la fuerza de los golpes.

Medios de países vecinos y de otros no tan cercanos como Estados Unidos, Reino Unido, India o Pakistán, le dedicaron a esta noticia espacios importantes, con imágenes del hecho en cuestión.

Solo como ejemplo, en el Reino Unido, el Daily Mail tituló: “Políticos bolivianos intercambian golpes, se tiran de los pelos y ruedan por el piso mientras estalla la pelea”.

Esta trifulca se desató el pasado martes 8 de junio, durante la interpelación de la Asamblea Legislativa al ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, por la detención de la exmandataria interina Jeanine Áñez.

La refriega comenzó con algunos gritos e insultos entre oficialistas y opositores en el hemiciclo parlamentario, hasta que la situación alcanzó su culmen en el momento en el que el diputado del MAS Antonio Colque y el senador de Creemos Henry Montero empezaron a disparar golpes. Ambos cayeron al piso, donde siguieron intercambiando puñetes, pese al intento de sus colegas por separarlos.

Pero eso no quedó ahí, dos mujeres asambleístas se enfrentaron, a pocos metros del primer cuadrilátero, entre jalones de pelo y rasguños.

Después de varios minutos, y tal vez presionados por sus respectivas bancadas, ambos asambleístas pidieron disculpas, cada uno por su lado, pero dejaron en claro la posibilidad de iniciar procesos.

Sin embargo, y sin importar que las disculpas de los asambleístas hayan sido sinceras, la imagen de dos legisladores repartiendo golpes a diestra y siniestra quedará no solo en la retina de todos los que fueron ocasionales testigos, sino también en las páginas de los periódicos, en las imágenes de los canales de televisión y en el internet, en cientos de sitios.

Esta no es la primera vez que autoridades elegidas por la población protagonizan hechos lamentables, cuando deberían trabajar para elaborar normas que posibiliten una mejor calidad de vida para los más de 11 millones de bolivianos, lo único que hacen es insultarse entre ellos y, como ocurrió el pasado martes, agarrarse a golpes para demostrar quién es el más fuerte. Esta actitud no debería repetirse más. Ojalá que los diputados hayan reflexionado y cambien su actitud.

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