Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 14 de junio de 2021
  • Actualizado 23:59

Gestión ineficiente del agua

Gestión ineficiente del agua

Falta de previsión. Mientras los regantes ruegan por un poco de agua de la Angostura para sus cultivos; de la represa de Misicuni se desfogan cada día miles de litros con un destino incierto. La escasez de lluvias en el Valle Alto evitó que se almacene suficiente agua en la Angostura, lo que implica que se tenga que racionar al máximo el riego en los sectores que todavía mantienen su vocación agrícola, que dicho sea de paso es una extensión mínima.

Cuando Misicuni aún no estaba concluido, este proyecto se miraba como una panacea para uno de los problemas más acuciantes de Cochabamba: la falta de agua, pero no solo para consumo humano, sino también para riego.

Este proyecto contemplaba, además, un programa de turismo para beneficiar con ingresos a los comunarios que habitan en las alturas de la cordillera del Tunari, y también para el esparcimiento de cientos de familias.

Pero al margen de los planes de turismo y reactivación económica, el proyecto de dotar agua potable y para riego al valle se cumple a medias y en medio de tropiezos.

No otra cosa significa que gran parte de la zona sur de Cochabamba o un sinfín de barrios de los municipios de Colcapirhua y Tiquipaya, por ejemplo, no se beneficien de agua potable, pese a que desde la represa de Misicuni se desfogan miles de litros cada día.

En el caso de los barrios de la zona sur de Cochabamba, las familias se ven obligadas a comprar agua en turriles, a los precios que fijan los cisterneros, lo que va en detrimento de su magra economía.

Y en el caso de las familias de Colcapirhua, miles de personas consumen agua de pozo altamente contaminada con metales pesados y, en algunos casos, con heces fecales debido a que parte de este municipio carece de un sistema de alcantarillado.

A estas alturas de 2021, todas las familias que viven en los municipios del eje metropolitano deberían contar con agua corriente, potable, por tubería hasta los ambientes de sus domicilios y a precios accesibles.

Asimismo, los agricultores que aún se esmeran por labrar la tierra deberían recibir la cantidad suficiente para regar sus cultivos, sin tener que esperar por turnos, como sucede con los que dependen de lo que se almacena en la Angostura.

Pero, la falta de previsión de parte de algunas autoridades que no han contemplado la construcción de redes de agua potable y canales para riego provoca este desfase.

Y si se busca subsanar este desfase, las autoridades que ingresen a las alcaldías del eje metropolitano, y a las demás del departamento, tendrán que ponerse el overol de trabajo y construir las obras que sean necesarias para resolver el problema acuciante de la falta de agua en Cochabamba. Caso contrario, de aquí a cinco años seguiremos lamentando y hablando sobre el mismo problema.

Servicio básico

A estas alturas de 2021, todas las familias que viven en los municipios del eje metropolitano deberían contar con agua potable, hasta sus domicilios.

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