Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 15 de octubre de 2019
  • Actualizado 19:51

Editorial: Se extingue la vocación agrícola

Editorial: Se extingue la vocación agrícola

Preocupante, cada año se pierden como promedio 500 hectáreas de tierras cultivables en los municipios del eje metropolitano. Si se continúa a ese ritmo, el resultado no es nada halagador: Sipe Sipe, Vinto, Quillacollo, Tiquipaya, Colcapirhua, Cochabamba y Sacaba se quedarían prácticamente sin áreas de cultivo.

Estos datos fueron proporcionados por la coordinadora del Centro de Planificación y Gestión de la Universidad Mayor de San Simón, Carmen Ledo, quien advirtió que el avasallamiento de las zonas agrícolas, por el crecimiento de las manchas urbanas, implica un riesgo para la seguridad alimentaria.

Atrás han quedado ya los días en los que se podía observar grandes y medianas extensiones de terrenos agrícolas cubiertos por choclo, trigo, alfalfa y variedad de árboles frutales, que no solo garantizaban el alimento para los pobladores de Cochabamba, sino también para los de otros departamentos del país.

Las personas mayores recuerdan con nostalgia los días en los que se arrojaba una semilla a la tierra y, en poco tiempo, brotaban plantas frutales o de forraje. Las familias tenían en los patios de sus hogares choclo, tomate, locoto, achojcha,durazno y uva, entre otros.

La urbanización ha llegado a tal extremo que ni siquiera en los hogares queda espacio para cultivar alimentos, porque se aprovecha el mínimo espacio para construir.

Si los municipios del eje metropolitano se quedan sin terrenos para cultivar, ¿de dónde nos proveeremos alimentos? La única opción es la importación, es decir, depender de otro país para garantizar nuestra seguridad alimentaria, a los precios que fijen los mercados.

Es urgente que las autoridades municipales y departamentales tomen cartas en el asunto y elaboren un plan para preservar las pocas tierras que aún quedan. Para eso se tendrá que incentivar, de alguna manera, a que los agricultores consoliden su labor y sigan produciendo alimentos.

Es poco probable que se pueda recuperar los terrenos que han sido ya urbanizados, pero se puede salvar las tierras que aún producen. Es una tarea que no puede esperar.

Otro tema que preocupa sobremanera es la pérdida acelerada de cobertura arbórea que ha sufrido el municipio de Cochabamba, dejando un paisaje desolado, seco y sin humedad, una ciudad que otrora era conocida como Ciudad Jardín.

Huertos
La urbanización ha llegado a tal extremo que ni siquiera en los hogares queda espacio para cultivar alimentos, porque se aprovecha el mínimo espacio para construir.

Un diagnóstico realizado para el Plan Maestro de Forestación y Reforestación del municipio concluyó que las áreas urbanas de la zona sur, por ejemplo, no pasan del 5%. Eso equivale a decir que hay uno o dos árboles por cada cuadra.

En la zona norte, la situación es más alentadora, hay seis árboles por cada cuadra. La relación de árboles por acera debería ser de 10 ejemplares por cada 100 metros lineales. Como municipio estamos todavía lejos de cumplir este parámetro. En este caso, el trabajo de los vecinos es fundamental, porque son ellos los que deben aceptar los árboles en sus aceras, cuidarlos y, además regarlos.

En ese sentido, OPINIÓN, en forma conjunta con la Alcaldía de Cochabamba, entregará, junto a su edición impresa de mañana, una bolsa de semillas de árbol para que la gente pueda arborizar algún área.

El objetivo es sembrar un árbol y un futuro promisorio para la ciudad y las nuevas generaciones que, lamentablemente, han nacido en una urbe contaminada y sin suficientes áreas verdes.

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