Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 28 de enero de 2022
  • Actualizado 14:49

Exalcaldes en el banquillo de los acusados

Exalcaldes en el banquillo de los acusados

Toda exautoridad que ha cometido malversación de recursos económicos u otro tipo de delitos durante su gestión debe asumir la responsabilidad ante la justicia. En caso de ser hallada culpable, tendrá que purgar su sentencia en la cárcel y devolver el dinero defraudado. 

Ya no se puede pasar por alto los delitos que se cometen en las entidades públicas, sin que se sancione a los responsables de estos actos execrables, porque muchos escapan sin rendir cuentas a la justicia.

Y como dice el refrán, más vale tarde que nunca. En los últimos días se anunció desde la Alcaldía de Cochabamba que en la gestión 2022 se impulsarán procesos contra tres exalcaldes de este municipio: José María Leyes, Edwin Castellanos y Gonzalo Terceros están en la mira de la justicia, por diferentes casos y delitos que habrían cometido durante sus gestiones.

Lo importante será que este no sea solo un anuncio político más, sino que se realice el seguimiento hasta que los procesos estén totalmente concluidos y que las personas procesadas paguen por sus delitos, en caso de ser halladas culpables.

En algunos casos, los procesos han demorado tanto que la población ha perdido credibilidad en la justicia y en las autoridades y considera que todo quedará sin sanción para los responsables.

Solo como ejemplo está el caso de la construcción del Hospital del Niño, cuya infraestructura no sirve para su propósito y, según algunos ingenieros que realizaron cálculos estructurales, la obra debe ser demolida. Hay responsables de su deficiente construcción, por lo que deben enfrentar su responsabilidad.

Asimismo, hay mercados mal construidos, un puente caído y casos de corrupción por la compra de artículos para el municipio con un elevado sobreprecio, uno de ellos la adquisición de mochilas escolares, en otro caso la compra de comida durante la pandemia para el personal que trabajaba en las tareas de seguridad.

Una primera audiencia se realizará el 10 de enero próximo y lo importante será que se agilicen los procesos y juicios orales, que en algunos casos se arrastran desde hace una década o por lo menos un lustro, sin que hasta la fecha se hayan tenido avances significativos.

Uno de los males de la justicia boliviana son las chicanerías que algunos abogados defensores interponen para dilatar el juicio lo más posible, con la esperanza de que el proceso se extinga y así todo quede en el olvido.

Pero en estos tres casos no debe pasar eso, los procesos deben llevarse hasta el final, sin injerencia de ningún tipo, y si el acusado demuestra que no tuvo la culpa, entonces seguramente los jueces que llevan el caso lo sobreseerán, pero si es culpable, tendrá que asumir su responsabilidad. Ya no se puede seguir mirando de palco que se robe de las instituciones públicas sin tomar acciones.

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