Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 12:36

Los “eternos” universitarios

Los “eternos” universitarios

El debate respecto a los años de permanencia en alguna carrera de la universidad pública cobra nuevamente vigencia después de la tragedia ocurrida en la Universidad Autónoma Tomás Frías de Potosí, donde cuatro universitarias fallecieron en una avalancha provocada por la activación de una granada de gas durante una asamblea para convocar a elecciones.

Se ha denunciado ya en varias oportunidades que algunos estudiantes, que se mantienen en cargos dirigenciales durante décadas, recurren a todo tipo de estratagemas con el fin de permanecer en la universidad pública y prorrogarse en la Federación Universitaria Local (FUL), por ejemplo.

Hay dirigentes que, más de un década después de haberse inscrito, continúan en la misma carrera, arrastrando materias o tomando solo una o dos para prolongar su estancia en la casa superior de estudios y así continuar a la cabeza de la FUL.

En otros casos, cuando los dirigentes ya son cuestionados por su prolongada estadía en la universidad, estos estudiantes “eternos” inician otra carrera para justificar su permanencia.

La edad avanzada de algunos estudiantes no es precisamente el punto más observado, sino los años que permanecen en la universidad pública, en una misma carrera, sin titularse.

Hay personas que inician sus estudios universitarios muchos años después de haber obtenido el bachillerato, por diversos motivos, pero se trata de casos excepcionales.

Hay posturas a favor y en contra de una estadía demasiado prolongada en una carrera de la universidad pública.

Una de estas posturas señala que no se puede seguir desperdiciando los recursos económicos que son limitados en el país, mientras que la otra argumenta que no se debe negar a nadie el derecho de estudiar.

Lo cierto es que se debe analizar este tema, que está en el tapete de discusión desde hace varios años, y, tras un debate sano y enriquecedor, sacar conclusiones para implementarlas.

Lo claro es que ningún estudiante puede prolongar su permanencia en la universidad por motivos tan mezquinos como el de ser dirigente universitario u otros beneficios que pueda recibir durante su vida universitaria.

La Universidad Mayor de San Simón, por ejemplo, cuenta con más de 80 mil estudiantes y el presupuesto que requiere es millonario, por lo que se debe buscar eficiencia, es decir, que los universitarios se titulen en el tiempo que indica su malla curricular.

Lo otro es desperdiciar recursos económicos en personas que ven a la universidad pública solo como una palestra para surgir como dirigentes, para luego lanzarse a la política profesional, además de aprovechar los recursos económicos que manejan en los centros de estudiantes o fules.

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