Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 19 de octubre de 2021
  • Actualizado 09:05

Entidades públicas, anquilosadas en el pasado

Entidades públicas, anquilosadas en el pasado

Formar interminables colas para realizar cualquier trámite o recibir un servicio de salud se ha naturalizado de tal forma en Cochabamba, que las personas que acuden a alguna entidad pública se resignan a madrugar y esperar su turno durante horas, soportando el cansancio, el frío y el hambre, con la incertidumbre, además, de que algún funcionario les indique en algún momento que deben volver otro día.

La gente hace cola para casi todo. Si necesita consultar con un médico general o especialista, debe madrugar; si requiere realizar un trámite en Derechos Reales, tiene que pernoctar en la calle; o si quiere cobrar un bono o renta de jubilación, otra vez tiene que esperar en una acera por al menos 12 horas.

En más de una oportunidad, especialistas en marketing digital y tecnologías de la información han advertido que las entidades públicas (y también privadas) están rezagadas en lo que se refiere al uso de la tecnología para hacer más fácil la vida de los usuarios en Bolivia.

En vez de exigir que, por ejemplo, se formen filas todos los días, se puede implementar un sistema para repartir fichas o elaborar listas de las personas que requieren un servicio, con el objetivo de que no sea necesaria la presencia física del usuario, por lo menos en esta etapa del trámite.

Asimismo, opinan los expertos en tecnologías, se debería dejar de exigir fotocopias de ciertos documentos (cédula de identidad, entre otros) para realizar trámites, porque se supone que los mismos se encuentran en una base de datos bien configurada.

Pedir fotocopias implica pérdida de tiempo para el usuario y gasto insulso de papel.

A estas alturas del siglo XXI es inadmisible que en el país se siga pidiendo fotocopias de todos los documentos, pero es aún más inaceptable “obligar” a la gente, especialmente adultos mayores y mujeres embarazadas, a formar filas interminables, lo que además ocasiona peleas entre las personas que requieren un servicio.

Antes de la pandemia, los padres que debían inscribir a sus hijos a las unidades educativas de mayor demanda o al servicio premilitar, hacían filas incluso una semana antes de que se iniciara el registro correspondiente.

Las entidades públicas tienen la obligación de “modernizar” sus servicios y no quedarse rezagadas, a la par de mejorar la atención por parte de los funcionarios hacia la población.

Para lograr estos dos cometidos solo se requiere buena voluntad por parte de quienes dirigen estas entidades públicas, y un poco de inversión en tecnología, además de capacitación.

No es posible que las entidades públicas del país se hayan anquilosado en el pasado, cuando en el resto de las naciones se han logrado saltos cualitativos, utilizando la tecnología que está al alcance de todos.

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