Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 15 de octubre de 2019
  • Actualizado 20:07

El fútbol, de mal en peor

El fútbol, de mal en peor

La imagen del jugador de Oriente Petrolero Mario Cuéllar siendo trasladado en la maletera de un taxi, con una lesión en la pierna, es una muestra patente de lo mal que está el fútbol boliviano. No solo el aspecto futbolístico o dirigencial está de tumbo en tumbo, sino también la logística alrededor de esta disciplina.

Cuéllar, con una fractura de tobillo, tuvo que ser llevado hasta la clínica en un taxi, en la maletera, incómodo y con mucho dolor, porque el chofer de la ambulancia no estaba en su puesto del deber. Eso es inadmisible en una institución tan importante como es el fútbol profesional boliviano.

Este hecho debe ser una fuerte llamada de atención para los dirigentes, cuya labor es precisamente velar por el buen funcionamiento de esta actividad que es la disciplina deportiva que convoca a más espectadores.

Asimismo, se ha observado en forma reiterativa que la mayor parte de los estadios, en las ciudades capitales, están en mal estado, a tal extremo que ni siquiera el césped se encuentra en regulares condiciones.

Las irregularidades que se observan en el campo de juego, huecos y pasto crecido, se convierten en un riesgo para los jugadores que pueden tropezar y sufrir lesiones.

En el caso de Cuéllar, el informe médico señala que la recuperación del futbolista tomará seis meses.

El jugador se lesionó, según la agencia EFE, al hacer un mal movimiento en el gramado, y cuando se lo debía llevar hasta la ambulancia para auxiliarlo a una clínica, sus compañeros se percataron de que el chofer no estaba y el vehículo bajo llave.

Cuéllar tuvo que ser evacuado por uno de los túneles del estadio y, aunque parezca inaudito, llevado hasta la clínica en la maletera de un taxi.

Después de los reclamos correspondientes, la Gobernación de Santa Cruz, el Servicio Departamental de Deportes y los clubes involucrados trataron de deslindar su responsabilidad, culpándose unos a otros.

Lo que deben entender los protagonistas que son parte del fútbol es que más allá de acusarse unos a otros, lo importante será trabajar en forma mancomunada por el bien de esta disciplina deportiva, que es una de las más populares.

Otro tema que preocupa, por lo menos este año, son las lesiones que han sufrido varios jugadores, principalmente fracturas, que los han dejado meses sin actividad deportiva.

Un recuento hecho por El Día de Santa Cruz da cuenta de que como consecuencia de lesiones, que implican más de cuatro meses de recuperación,  al menos seis jugadores quedaron fuera del Apertura.

En ese mismo artículo, El Día menciona a Luis Barboza y Caleb Cardozo de Aurora; Augusto Andaveris de Always Ready; Mateo Zoch de Royal Pari; y Jorge Enrique Flores y Luis Alí de Bolívar.

El fútbol es un deporte recio, en el que hay muchas veces contacto físico fuerte y choques circunstanciales. Sin embargo, los protagonistas deben estar conscientes de que no deben dañar al contrincante, porque son compañeros de trabajo.

Las lesiones, como una fractura, además de demandar meses de recuperación, perjudican al futbolista que se queda fuera de ritmo y le cuesta recuperar su estado físico.

El fútbol en Bolivia tiene que levantarse y para que suceda eso se requiere del concurso de los dirigentes, público, entidades públicas y empresas privadas, entre otros, de modo que la pasión de multitudes siga siendo por mucho tiempo un espectáculo digno de ver.

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