Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 26 de septiembre de 2022
  • Actualizado 16:09

Educación vial, cada día estamos peor

Educación vial, cada día estamos peor

El accidente que estuvo a punto de ocurrir el fin de semana en la línea Roja del Tren Metropolitano, cuando un imprudente taxista quiso cruzar de un extremo a otro sobre los rieles, pese a que un funcionario tenía levantada una bandera roja, hace patente que la educación vial en Cochabamba está de mal en peor. Casi nadie, ni conductores ni ciclistas ni peatones, respeta las normas más elementales de circulación.

Un informe de las aseguradoras en el país (ratificado por Tránsito) da cuenta de que al menos el 80% de los accidentes de tránsito ocurre por “fallas humanas”, es decir, por imprudencia de quienes están tras el volante.

Si el maquinista del vagón que conducía por la línea Roja no hubiera estado atento, pudo haberse producido un accidente, pero, afortunadamente, no ocurrió aquello. Sin embargo, este hecho es una fuerte llamada de atención, porque todos, de alguna forma, somos responsables del incumplimiento de las normas de tránsito.

Solo algunos conductores esperan a que el semáforo les dé la señal de verde para avanzar. La mayor parte cruza en rojo y, encima, exigen al de adelante para que este cometa una infracción y cruce en rojo.

Los conductores se detienen sobre los pasos de cebra, estacionan en lugares prohibidos, dan vuelta en U en el Casco Viejo y se adelantan en carreteras cuando no deben.

Los conductores cometen estas y otras infracciones en las calles, avenidas y carreteras, poniendo en peligro a otros choferes y pasajeros, además de peatones que circulan por los espacios públicos.

Y, lo más preocupante, es que muchos conductores, especialmente los fines de semana, manejan sus movilidades en estado de ebriedad, lo que ha ocasionado accidentes con personas fallecidas. Algunos son tan recurrentes que tienen en su haber varios muertos y heridos, pero siguen campantes circulando por las calles.

La Policía debe intensificar los operativos para dar con estos irresponsables conductores, pero no para extorsionarlos con cobros elevados, sino para que a estas personas se les quite la licencia, porque son potenciales homicidas.

Pero, también los peatones tienen su cuota parte en la mala educación vial. Muchos pasan en las esquinas de las calles sin esperar que el semáforo esté en rojo y caminan por las calzadas, exponiéndose a ser golpeados por alguna movilidad.

Y, en cuanto a los pasajeros, algunos hacen parar las movilidades de transporte público, para subir o bajar, en cualquier lugar, agrediendo al conductor si no se detienen donde ellos quieren.

Respetar las normas de tránsito, ceder el paso a otros conductores o detenerse cuando un peatón cruza una calle son normas elementales que deben respetarse para hacer de Cochabamba una ciudad amigable. Y para conseguir eso solo se requiere que cada uno ponga de su parte, sin mayor esfuerzo que el sentido común.

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