Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 04 de agosto de 2020
  • Actualizado 09:58

¿Dónde están los senadores, diputados y asambleístas de Cochabamba?

¿Dónde están los senadores, diputados y asambleístas de Cochabamba?

Desde que se conocieron los primeros casos de coronavirus en el país, el 10 de marzo, los ciudadanos no han visto que los senadores y diputados estén jugando un rol preponderante en la lucha frontal para frenar la propagación del mortal COVID -19, que hasta el jueves contagió a 35.528 personas y mató a 1.271.

Todos los bolivianos diariamente tienen que soportar los efectos de la crisis, principalmente económica, derivada de los más de tres meses de cuarentena rígida y dinámica que vive el país para evitar más casos positivos. Sin embargo, los llamados “padres de la patria” están ocupados en hacer un trabajo político-partidario desde su curul o desde las diferentes regiones del país.

Los asambleístas departamentales también brillan por su ausencia, más allá de uno o dos que, de vez en cuando, salen a los medios de comunicación para lanzar algunas “bombas”, que claro también tienen un alto componente político, pero nada más.

¿Dónde están los parlamentarios y los asambleístas de Cochabamba? Pareciera que en este tiempo de emergencia están de vacaciones permanentes, cuando cada día más de una decena de personas muere por COVID, cientos de cochabambinos peregrinan por un hospital para salvar su vida o familias que están obligadas a velar por más de una semana el cadáver de su ser querido porque no tienen donde enterrarlo. ¿Se olvidaron del rol que les toca desempeñar como legisladores y fiscalizadores? 

Los bolivianos y cochabambinos los eligieron en 2014 para que los representen y para que trabajen para todos, sin ninguna excepción. No llegaron al poder para aprovecharse del cargo y buscar réditos personales o políticos.

Hasta ahora, solo aparecen para enfrascarse en sendas “peleas” entre los representantes del Movimiento Al Socialismo (MAS), que son mayoría en las cámaras de Senadores y Diputados, y los oficialistas que apoyan al Gobierno transitorio de Jeanine Áñez; y claro también para cobrar su jugoso sueldo.

Esa figura se ve en el Parlamento y en la Asamblea Departamental. Cochabamba necesita, ahora más que nunca, que los 31 asambleístas, la mayoría del MAS, trabajen, si fuera posible los siete días de la semana, para que coadyuven en la lenta y cuestionada labor que están realizando las autoridades nacionales, departamentales y municipales. Es hora de que piensen en la Llajta, en la salud y vida de los cochabambinos.

Es momento de que los 130 diputados (88 del MAS, 32 de Unidad Demócrata y 10 del Partido Demócrata Cristiano), y los 36 senadores (25 masistas, 9 de UD y 2 del PDC), dejen de lado los colores políticos y unan fuerzas para luchar contra la COVID -19, que está sembrando dolor y luto en las familias bolivianas.

Las proyecciones de casos positivos y de muertes en el país son alarmantes; se espera que el pico de la pandemia se dé entre la segunda quincena de julio y agosto. Es tiempo de pensar en Bolivia y en los bolivianos, ya habrá tiempo para que los políticos retomen ese papel, por ahora, el objetivo de todos debería ser preservar la salud y la vida.