Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 24 de enero de 2022
  • Actualizado 18:50

Discapacidad, más allá del discurso

Discapacidad, más allá del discurso

Las barreras físicas y culturales que separan a las personas con discapacidad del resto de la población se están superando en el país, pero aún falta avanzar unos pasos más, especialmente en la inclusión, en educación o trabajo.

El 3 de diciembre de cada año se recuerda el Día Internacional de las Personas con Discapacidad y la ONU ha asumido como lema: “Eliminemos las barreras físicas y culturales, construyamos sociedades resilientes y creemos oportunidades que verdaderamente no dejen a nadie atrás”.

Las estadísticas en el país apuntan a que por lo menos el 10% de la población tiene algún tipo y grado de discapacidad, lo que implica que hay un poco más de un millón de personas en esa situación.

Desde hace al menos dos décadas, la población en general empezó a observar con otra mirada la discapacidad. Las familias dejaron de ocultar a quienes padecían algún tipo de discapacidad y se gestó la idea de incluirlos en las unidades educativas regulares, aunque a pasos lentos.

En los últimos años se cambió también la terminología con la que se designaba a las personas con discapacidad. Hubo un tiempo en que se los llamaba minusválidos, personas con capacidades especiales o discapacitados, entre otros denominativos. Actualmente, se recomienda que se los designe como personas con discapacidad.

Y si bien, la terminología es fundamental para salvaguardar los derechos y la dignidad de este sector de la población, es aún más importante que se respeten sus derechos humanos y que se les brinde las mismas oportunidades que a los demás. Porque el solo hecho de cambiar la terminología al nombrarlos no significa nada si se los sigue excluyendo cuando se trata de trabajo, salud y educación.

A lo largo de los últimos años se han aprobado leyes que facilitan la inclusión en el campo laboral y educativo de las personas con discapacidad, pero no se cumplen adecuadamente, por lo que sigue existiendo discriminación. Hay pocas entidades públicas y empresas privadas que tienen en su plantel de trabajadores a más del 4% de personas con discapacidad. La mayor parte de los entes que llegan a este porcentaje lo hacen por cumplir y no por convicción. Eso debe empezar a cambiar.

En cuanto a las barreras arquitectónicas, una gran parte de las empresas o entidades se adecúa para facilitar la vida de las personas con discapacidad, pero otras no lo hacen y esperan conminatorias de parte de las autoridades.

Se calcula que en el país hay alrededor de 100 mil personas registradas con algún tipo de discapacidad que buscan tener una participación plena en las diferentes actividades, en igualdad de condiciones con los demás.

Lograr la inclusión en educación permitirá, por ejemplo, que una persona con discapacidad sea más independiente y pueda conseguir un trabajo para sustentarse, lo que implica que aportará a la economía del país, al deporte, a la cultura y a la ciencia, dejando de ser una carga para sus familias.

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