Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de agosto de 2020
  • Actualizado 17:45

Deudas que asfixian

Deudas que asfixian

Las constructoras del país ya no pueden más. La deuda que tiene el Estado es elevada  y ya genera crisis en las empresas que han puesto su capital para ejecutar obras durante el anterior gobierno. Según la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco), la deuda del Estado central y de los gobiernos subnacionales supera los 1.000 millones de bolivianos, cifra por demás elevada y necesaria que la empresas requieren recuperar para evitar la paralización de sus actividades.

El pago por parte de los deudores es imprescindible para seguir dinamizando la economía boliviana, caso contrario la  contracción que ya existe puede profundizarse aún más.

Efectivamente, la deuda que reclaman los constructores es la que generó el anterior Gobierno, que por mucho tiempo los dejó impagos, pese a las gestiones que realizaron para recuperar los montos que erogaron en la ejecución de las obras. Ahora que hay nuevas autoridades, estas deben asumir la responsabilidad de pago de manera equitativa a todas las empresas con las que tienen planillas pendientes.

El ministro de Obras Públicas, Vivienda y Servicios, Iván Arias, ha admitido que el Estado adeuda millonarios montos a las constructoras, los mismos que ascienden a 703.2 millones de bolivianos solo a aquellas que se adjudicaron obras viales en diferentes regiones del país.

Según esta cartera de Gobierno, son 291 las empresas a las que se les debe dinero, recursos que espera cancelar paulatinamente para así aminorar las obligaciones económicas que tiene.

“Los dineros devengados que no se pagan en un año, se reasignan en el POA para el pago de deudas. Son deudas e ineficiencia que nos ha heredado el anterior gobierno”, dijo Iván Arias.

Lamentablemente, la deuda estatal a las constructoras es recurrente, por lo que hay varias que sucumben en el camino y peregrinan para ver la posibilidad de recuperar el capital que invirtieron.

El problema no solo se da en el ámbito central, sino también en el subnacional, donde las gobernaciones y las alcaldías demoran meses e incluso años para honrar con sus obligaciones.  Mientras tanto, ¿cómo sobreviven algunas empresas constructoras? Muchas acuden al crédito y a otros mecanismos para cumplir con los contratos, la entrega de las obras y evitar que sus boletas de garantía sean ejecutadas.

El Estado está en la obligación de honrar sus compromisos y, a la vez, exigir a las constructoras la ejecución de obras de calidad y durabilidad.

Responsabilidad El Estado está en la obligación de honrar sus compromisos y, a la vez, exigir a las constructoras la ejecución de obras de calidad y durabilidad.