Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 15 de agosto de 2020
  • Actualizado 15:24

Deslizamientos: el riesgo sigue

Deslizamientos: el riesgo sigue

E l desastre ocurrido en Tiquipaya, el pasado viernes y por segunda vez en dos años, debe ser una alerta para que las autoridades nacionales, departamentales y  municipales tomen en serio los riesgos que existen en todas las cuencas que hay a lo largo del Parque Nacional Tunari. Si esta vez la mazamorra afectó a una parte del municipio de Tiquipaya, mañana podría ser otro sector mucho más poblado y con daños mayores, que podríamos estar lamentando no solo la destrucción de viviendas, sino la pérdida de vidas humanas.

Es un hecho de que  poco o nada  se tomó en cuenta la desgracia que ocurrió el pasado 6 de febrero de 2018, cuando se registró la primera mazamorra que dejó a más de 150 familias sin techo y cinco personas fallecidas. Los trabajos que se realizaron, lamentablemente, fueron insuficientes y no se vio más allá de lo que podría suceder en poco tiempo.

Llama la atención que luego del desastre del viernes, en el mismo lugar de la tragedia de 2018, se informe que existen nuevos taludes activados en la cuenca del río Taquiña. Suponemos que esta situación se dio tras lo ocurrido la pasada semana, de otra manera sería muy grave saber que esto pudo detectarse hace mucho tiempo para tomar acciones inmediatas y no esperar que se dé el desastre.

El director del Servicio Departamental de Cuencas de la Gobernación, Juan Pablo Patiño, informó el lunes que estos taludes cuentan con una altura de más de 40 metros. "Por la pendiente tan abrupta que tiene el río es que genera mayor erosión, a raíz de eso habría nuevos taludes que han fallado".

Ya no es tiempo de ver a las autoridades, de todos los niveles, movilizadas solo cuando se registran estos hechos. Cochabamba, en particular todos los municipios donde está el Tunari, requiere de una atención inmediata y sostenida. No necesita de simples promesas, lamentaciones y autoridades que se meten al lodo solo para la foto de los periódicos o las imágenes para la televisión y las redes sociales.

En reiteradas oportunidades, varios geólogos alertaron sobre el peligro de deslizamientos y las causas que llevarían a esta situación. 

Sin embargo, pareciera que la autoridades cerraron sus ojos para luego sorprenderse por las urbanizaciones ilegales que se construyeron  sobre la cota 2.750 del Tunari. Para nadie es desconocido los graves daños que se han cometido contra el Tunari, desde incendios hasta loteamientos. Sin embargo, hasta ahora no hay personas que hayan sido encarceladas por ese terrible atentado.

Negligencia Es un hecho de que poco o nada se tomó en cuenta la desgracia que ocurrió el 6 de febrero de 2018, cuando se registró la primera mazamorra que dejó a más de 150 familias sin techo y al menos cinco personas fallecidas.