Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2020
  • Actualizado 22:00

Desinformación en tiempos de crisis

Desinformación en tiempos de crisis

¡Basta! Es momento de frenar la desinformación, que desgraciadamente está a la orden día en el WhatsApp, creando angustia, incertidumbre y alentando la bronca, el odio entre unos y otros. 

Gente de un lado y de otro ha encontrado el momento propicio para lanzar noticias falsas y engañosas, que solo desorientan o provocan reacciones equivocadas.

Después de las polémicas elecciones del 20 de octubre, cuyo resultado ha desatado la crisis en la que actualmente se encuentra Bolivia, la iniciativa digital Chequea Bolivia ha detectado al menos 15 noticias entre falsas y engañosas, que han  sido compartidas por las redes como si se trataran de hechos reales.

Sin pensar cómo es que uno podía seguir chateando, viendo páginas en la web o finalmente, seguir disfrutando de su serie favorita  en Netflix, algunas personas compartieron, por ejemplo, la noticia falsa de la supuesta aprobación de una ley que dispone el servicio de Internet únicamente para instituciones estatales.

Definitivamente, pareciera que alguna gente está perdiendo el norte y las acciones que realiza las hace sin un mínimo de criterio.  Si con esa noticia pensó que le hacía un favor a otra persona, pues se equivocó, solo le desinformó y le creó falsos imaginarios.

Esta es solo una de las muchas noticias falsas y absurdas que ha circulado en las redes sociales. Así como de absurda fue la nota que el pasado 25 de octubre se difundió, en sentido de que un avión militar venezolano aterrizó en el aeropuerto de Viru Viru, Santa Cruz.

O también de que la Policía intentó llevarse a un periodista de Televisión Universitaria en La Paz; o el supuesto video en el que militares abren fuego en plena protesta en Bolivia.

Estas noticias compartidas, no decenas sino centenas de veces, solo generan zozobra y echan más leña a la convulsión que vive el país, donde algunas personas actúan sin pensar en el efecto que puedan causar.

Hace unos días, el periodista Claudio Rojas publicó una columna titulada “No ayudes a mentir”.

“Un mensaje, una fotografía, un video que simplemente es compartido sin saber de dónde viene y escudado bajo el ‘dice’, pueden ser la peor arma de la desinformación”, indicaba. 

Es cierto, quien comparte textos, fotografías y videos sin tener la certeza de que es verídico, lo único que está haciendo en mentir y ayudar a propagar esa mentira que, incluso, puede ocasionar una tragedia.

Por ejemplo, en agosto del año pasado, dos hombres fueron quemados vivos por una turba enfurecida en Acatlán, Mexico. 

“En un pequeño pueblo de México, rumores sobre secuestradores de menores se extendieron a través de WhatsApp. Si bien resultaron ser falsos, una multitud ya había quemado vivos a dos hombres antes de que alguien pudiera comprobarlo”, refleja una nota de la BBC.

Ojalá, los rumores que corren como un reguero de pólvora en el WhatsApp en Bolivia, nunca lleguen a  esos extremos. Sin embargo, aparentemente en la actual crisis que se vive en el país, hay quienes buscan no solo profundizar las diferencias, sino avivar acciones violentas.

Todavía estamos a tiempo para evitar más tragedias, más violencia, más división entre los bolivianos. Es momento de pensar, de ser racional y dejar de difundir hechos que son falsos y altamente dañinos.