Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 19 de septiembre de 2021
  • Actualizado 16:57

El desencanto de los deportistas

El desencanto de los deportistas

Camila Rivero es una joven raquetbolista boliviana que perdió en la segunda fase de un torneo internacional realizado en Estados Unidos frente a la también boliviana María José Vargas.

Lo llamativo de esta noticia, que se conoció la semana pasada, es que ambas deportistas, que ya conocen de triunfos en torneos internacionales, no representan a los colores del país. La primera, Camila Rivero, juega por Colombia, y José María Vargas suda la camiseta por Argentina.

La decisión que asumieron ambas, de representar a otras selecciones, fue asumida por falta de apoyo económico y logístico de parte de las entidades que debían hacerlo, según relataron las deportistas, tras golpear más de una puerta sin resultados.

Camila Rivero, quien fue la última en tomar la decisión de jugar con otra divisa en el contexto internacional, hizo un pedido concreto a las autoridades que manejan el ráquetbol y el deporte en general, que se apueste “por los más chicos para que no se sigan yendo”.

En los últimos años, al menos 11 raquetbolistas se decantaron por representar a otros países, por falta de apoyo decidido de las autoridades, según el recuento que lleva OPINIÓN.

En el caso concreto de Camila Rivero, de 17 años, la decisión fue asumida tras haber meditado durante años en los que la apatía de las autoridades era la tónica, cuando ella pedía colaboración, al extremo de que no disponía siquiera de una cancha para entrenar con miras a torneos internacionales.

Si un deportista, más si es amateur, quiere destacarse y llegar a la cima en marcas o tiempos, debe dedicarse por lo menos entre cuatro y seis horas exclusivamente a sus entrenamientos, para competir con cierta posibilidad de ingresar al grupo de los 10 primeros, pero como en Bolivia el atleta debe trabajar para sustentar sus gastos, solo puede hacerlo durante un par de horas, o menos.

Además, se debe tomar en cuenta que un atleta de alta competición necesita condiciones materiales mínimas para entrenar, una dieta especial, campos deportivos, pasajes para viajar al lugar del evento e incluso un estipendio para sus gastos personales.

Y si bien el Gobierno tiene en su carpeta el programa Tunkas, para apoyar a los deportistas de élite, es importante que el mismo se fortalezca, llegue a más atletas y que el monto de la ayuda económica sea mayor, de modo que las tan ansiadas medallas lleguen para el país.

En los torneos internacionales de atletismo, continentales o mundiales, las medallas siguen siendo esquivas para los deportistas bolivianos, así como lo es la ayuda estatal que sigue llegando con cuentagotas. Si las cosas siguen transitando por ese sendero tan mezquino, será difícil subir al podio en, por ejemplo, los Juegos Olímpicos.

Hay talento en el país, pero la falta de oportunidades está sepultando los resultados que no llegan. Es hora de cambiar esta situación.

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