Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 12 de abril de 2021
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Descuidos imperdonables

Descuidos imperdonables

La lluvia del domingo, de poco más de dos horas que cayó en varias zonas de Cochabamba, volvió a poner sobre el tapete el eterno problema de la falta de preparación para enfrentar los efectos de las precipitaciones pluviales.

Esta vez, se tiene que lamentar la muerte de un joven trabajador que deja en la orfandad a dos niñas, y la inundación de granjas de pollos y varias viviendas.

Hace casi tres años, en febrero de 2018, un aluvión provocó el desborde del río Taquiña, dejando a su pasó cinco personas muertas, más de un centenar de casas destruidas y cuantiosas pérdidas económicas.

En esa oportunidad, las autoridades nacionales, departamentales y municipales se comprometieron a trabajar de manera conjunta para solucionar ese problema, sin embargo, el resultado de ese compromiso no se observa.

El director del Servicio Departamental de Cuencas Gobernación de Cochabamba, Omar Vargas, admitió que para manejar la cuenca Taquiña se debe ejecutar al menos 32 obras diferentes, sin embargo, hasta ahora, solo se realizaron dos.

¿Cómo es posible que no se hayan priorizado esos trabajos? ¿Será que esperan que ocurran desgracias como la de febrero de 2018 para volver a comprometerse y trabajar? Lo sucedido el domingo debe servir para tomar acciones de forma inmediata y que las autoridades de los tres niveles intervengan en el asunto. La época de lluvias apenas está comenzando y los pronósticos no son nada alentadores.

Es imperdonable que los gobernantes hayan descuidado el tema, más aún teniendo en cuenta que todos los años las precipitaciones pluviales hacen estrados en Cochabamba.

Es sabido que el incumplimiento de normas y complicidad de algunas autoridades están permitiendo que se consoliden las construcciones por encima de la Cota 2750 en el Parque Tunari, lo que perjudica la permeabilización de los suelos; a eso se suman las construcciones en el lecho de las torrenteras y ríos, lo que achica el cauce y se vuelve en una bomba de tiempo en la temporada de lluvias.

El nefasto panorama se completa con la irresponsabilidad de algunos vecinos que botan todo tipo de basura en las torrenteras, lo que se convierte en obstáculo para que el agua pueda desplazarse con normalidad.

Ahora, se volvió a conformar el Comité de Operaciones de Emergencia con el objetivo de coordinar acciones y evitar más desastres provocados por las precipitaciones, sin embargo, no servirá de nada si es que las autoridades continúan trabajando de forma aislada. Es momento de coordinar, de unir esfuerzos en lo económico,  logístico y en recursos humanos.

Es hora de dejar de lado cualquier interés personal o político partidario para trabajar y evitar más muertes, más destrucción.

Prevención

La emergencia convoca a que las autoridades de los tres niveles realicen un trabajo coordinado. La naturaleza no da tregua, por lo que hay que volcar los esfuerzos en la prevención.

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