Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 29 de octubre de 2020
  • Actualizado 10:37

El derrumbe de tres ministros en un mes

El derrumbe de tres ministros en un mes
El incremento de los casos de muertes y positivos del coronavirus en el país, no solo está provocando una crisis económica y social, sino también política. En el último mes, tres ministros del gabinete de la presidenta transitoria Jeanine Áñez fueron cambiados.
El 8 de abril, cuando comenzaban a incrementarse los casos de muertes y de contagiados por el virus, Aníbal Cruz dejó el cargo de ministro de Salud “por motivos personales”. A las pocas horas fue reemplazado por Marcelo Navajas.
En las últimas 24 horas, renunciaron los ministros de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Wilfredo Rojo y el de Minería, Carlos Fernando Huallpa, respectivamente. Rápidamente fueron sustituidos por Oscar Ortiz y Fernando Iván Vásquez.
La gestión de las exautoridades fue cuestionada por varias organizaciones sociales productivas y mineras, lo que, al parecer, fue la causa para que la Presidenta decidiera cambiarlas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los nuevos ministros necesitarán un tiempo, que lamentablemente no se tiene, para empaparse de las tareas que deben priorizar, sobre todo, en estos momentos difíciles que vive Bolivia debido a la presencia del coronavirus.
Hay familias que ya no pueden soportar más días de cuarentena; los pocos recursos económicos que tenían se les acabó y ni siquiera los bonos entregados por el Gobierno fueron suficientes para solventar la manutención de sus hogares. Una prueba es que en los últimos días, el movimiento comercial en Cochabamba y el resto del país comenzó a crecer y hay más personas en las calles, pese a que la cuarentena total estará vigente hasta el 31 de mayo.
La Mandataria les encomendó tareas específicas y muy concretas que están destinadas a dinamizar el aparato productivo y la economía del país, lo que a su vez garantizará la estabilidad laboral de los miles de trabajadores del país.
Al ministro Ortiz, un político muy cercano a la Jefa de Estado, le pidió que trabaje para reactivar la economía y el empleo. Eso significa que le delegó la responsabilidad de hacer cumplir el Plan de los 600 mil empleos que Áñez prometió el primero de mayo por el Día del Trabajador. Tendría que arrancar en junio y considera contratar mano de obra de los barrios y las comunidades, en las zonas rurales, para construir y mejorar centros de salud, caminos, parques y sistemas de riego.
Al ministro Vásquez le recordó lo importante que fue la minería para Bolivia en el pasado, por lo que es un factor de desarrollo para el país.
La tarea para ambas autoridades es reactivar la economía y crear fuentes de empleo. La Presidenta también puso énfasis en la transparencia de gestión y en la lucha contra la corrupción, por lo que tanto Ortiz como Vásquez deberán demostrar que tienen las "manos limpias" durante la gestión que realicen.
En las últimas semanas, el Gobierno se vio inmerso en varios escándalos como el uso de aviones de la Fuerza Aérea para trasladar a ciudadanos particulares y hechos de corrupción que se han denunciado en YPFB.
El mayor pedido de los bolivianos es que las acciones gubernamentales estén destinadas a precautelar la salud y la vida, y que se comience a mover la economía que permanece estancada desde el 22 de marzo, cuando entró en vigencia el aislamiento total.