Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 19 de octubre de 2021
  • Actualizado 08:36

En democracia, todos tienen la palabra

En democracia, todos tienen la palabra

Tras una sucesión de gobiernos de facto, dictatoriales, en los que se vulneraron casi todos los derechos humanos, el 10 de octubre de 1982, Bolivia recuperaba la democracia, con el inicio de la presidencia de Hernán Siles Zuazo.

Desde hace 39 años, el país vive en democracia, con altas y bajas propias de cualquier forma de Gobierno, pero con el reto de perfeccionar este sistema que, en teoría, permite a las personas expresar libremente sus opiniones y les otorga el derecho a disentir.

La democracia (gobierno del pueblo) es un sistema en el que se reconoce y respeta como valores esenciales la libertad y la igualdad de los ciudadanos, por lo que se infiere que todos tienen derecho a opinar sin ser censurados, pero al mismo tiempo sin menoscabar la dignidad de las demás personas.

Sin embargo, y pese a que en los últimos 39 años Bolivia ha transitado la democracia, todavía se perciben atisbos de intolerancia entre grupos que se acusan mutuamente de provocar violencia e incertidumbre en la población. 

En las últimas semanas, las amenazas, la violencia, los insultos y las descalificaciones de unos contra otros se han intensificado para dar paso a las acciones violentas que dejaron personas heridas y daños de consideración en entidades públicas y viviendas particulares.

La democracia, que fue recuperada gracias al sacrificio de personas que ofrendaron sus vidas, debe ser valorada, mejorada y conservada porque, aún con las deficiencias que pueda tener, es uno de los sistemas de gobierno que mejor se adecúa a la coyuntura actual.

La democracia va más allá de las elecciones que se realizan cada cierto tiempo en el país. No basta con acudir a las urnas para elegir a los representantes regionales y nacionales. Además de ese acto cívico, es aún más importante respetar al que piensa diferente, escuchar las sugerencias que tiene y tomarlas en cuenta.

Quienes vivieron en las épocas más violentas de la dictadura valoran la democracia, porque en un régimen militar cada ciudadano debía, como decía Luis Arce Gómez, “andar con el testamento bajo el brazo”. Una época en la que se cometían las más abyectas acciones en contra de quien se atrevía a reclamar, una época en la que los ciudadanos vivían amordazados y amenazados con la muerte o el exilio. 

Lo último que la población quiere es revivir esas épocas en las que se anularon los derechos humanos fundamentales, por lo que el gobierno debe orientar sus acciones bajo los principios de tolerancia, respeto y gobernando para todos.

Para lograr este cometido es necesario ceder la palabra a todos, sean oficialistas u opositores, sin favorecer a determinados grupos, porque eso le hace mucho daño a la democracia y no permite avanzar al país.

Derechos

Desde hace 39 años, el país vive en democracia con el reto de perfeccionar este sistema que, en teoría, permite a las personas expresar libremente sus opiniones y a disentir.

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