Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de octubre de 2019
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Democracia, el bien más preciado

Democracia, el bien más preciado

Aunque imperfecta, la democracia es uno de los bienes más preciados que tenemos, uno de los mejores sistemas de Gobierno en el que, al menos en teoría, todos pueden expresar lo que piensan y sienten, sin ser reprimidos ni encarcelados.

El 10 de octubre es una fecha especial para los bolivianos, porque un día como hoy, hace 37 años, después de varios regímenes de facto, un Gobierno democrático,el de Hernán Siles Zuazo, asumía la conducción del país.

Pocos jóvenes saben que el 10 de octubre de 1982 Siles Zuazo juraba como presidente de la República tras una seguidilla de gobiernos militares que dejaron rastros de sangre en el país, con personas asesinadas, heridas, secuestradas y desaparecidas, para dar paso a una nueva etapa.

Desde el 10 de octubre de 1982 ya no se han vivido más asonadas y la democracia ha permanecido en forma ininterrumpida por 37 años, por lo que muchas generaciones no saben lo que costó recuperar esta forma de Gobierno.

La democracia debe ser fortalecida por las nuevas generaciones. Está, además, en manos de toda la sociedad, gobernantes y gobernados, consolidar este sistema de Gobierno para que nunca más ningún dictador se arrime al poder, porque eso sería nefasto para la pacífica convivencia en el país.

Empero, debemos estar conscientes de que una dictadura no necesariamente implica a los militares, sino también, y muchas veces sucede, hay civiles que están detrás de las asonadas o son autores intelectuales de las masacres.

El diccionario de la Real Academia Española define como dictadura al: “régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales”.

En la historia de la humanidad se conocen casos de gobiernos liderados por civiles que han mantenido regímenes de terror por largos periodos, al extremo de haber asesinado a cientos de personas que no pensaban como ellos.

Concentrar el poder y las decisiones en una sola persona es una situación que no se puede permitir en un sistema de Gobierno como es la democracia, porque es saludable que exista un contrapeso, un ente fiscalizador para que el gobernante de turno guíe sus pasos en forma correcta, trabajando por el bien común, sin servirse del Estado para sus intereses personales o de grupo.

La renovación, el cambio y la alternancia son aspectos positivos, que fortalecen la democracia porque permiten la implementación de ideas nuevas. 

Por esas razones, los comicios universales son también importantes en un sistema democrático, porque los electores evalúan una gestión y con su voto la aprueban o reprueban.

En ese sentido, las Elecciones Generales del 20 de octubre próximo se convierten en una oportunidad para fortalecer la democracia que ha costado luto a cientos de bolivianos en diferentes etapas de la historia del país.

Mantener la democracia y no permitir que nadie más se encarame en el poder para hacer sus tropelías, es el mejor homenaje que podemos hacer con el fin de honrar a quienes lucharon para expulsar a los dictadores, a los que hicieron tanto daño al país.

Vivir en democracia significa poder pensar diferente, disentir, pero siempre bajo el marco del respeto, escuchando al otro, para que, en lo posible vivamos en armonía.

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