Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 24 de junio de 2022
  • Actualizado 20:52

Defensores contra la violencia

Defensores contra la violencia

Más allá de ser un eslogan, la lucha contra la violencia es una tarea que debe ser encarada por todas las personas, desde donde se encuentren. Si alguien es testigo de agresiones contra mujeres, niños o personas de otros grupos vulnerables debe denunciar lo más pronto posible a las instancias pertinentes.

El fin de semana, la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de Cochabamba informó que 70 niños, niñas y adolescentes se graduaron como “defensoritos”, después de recibir una capacitación sobre los embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión sexual y para evitar los hechos de violencia en la etapa de enamoramiento.

Es importante que los niños aprendan, desde la más temprana edad, que la violencia contra cualquier persona no es normal, por lo que deben advertir sobre este extremo si son testigos de algún hecho de agresión.

Si los niños aprenden a rechazar cualquier tipo de violencia, desde pequeños, lo más probable es que, después, sean adultos respetuosos, que cuiden a quienes forman parte de los denominados grupos vulnerables.

La capacitación que se impartió a estos 70 niños, niñas y adolescentes, como un grupo piloto, deberá replicarse a mayor escala con el fin de llegar a la mayor parte de la población, para que luchar contra la violencia deje de ser un simple lema.

Si los niños y niñas viven en un entorno violento, lo más probable es que naturalicen esta actitud como algo normal y, cuando sean adultos, repliquen las agresiones que han observado durante muchos años.

Al contrario, si los niños y niñas son criados en un entorno de respeto, es también probable que su vida se oriente por valores como la tolerancia y el rechazo a toda forma de agresión.

Uno de los objetivos de formar a los “defensoritos” es que los mismos, hombres o mujeres, sean una mejor versión de ciudadanos, que vean al otro como un ser humano que tiene los mismos derechos y obligaciones, por lo tanto, a quien se debe respetar.

Si se construyen cimientos sólidos en la niñez, enseñando que la violencia no es edificante, lo que se puede esperar es que en un lustro o en unos 10 años, como máximo, la sociedad en general sea más tolerante y deje atrás los altos índices de violencia que hasta la fecha han cobrado la vida de cientos de mujeres y niños que son asesinados por personas de su entorno más cercano.

Solo entre el 1 de enero y el 17 de mayo de este año, en Cochabamba se reportaron ocho feminicidios, de los cuales cuatro se perpetraron en la zona sur de la ciudad.

Esta cifra que es alarmante, y que tiende a crecer cada año, es una señal de alerta de que el cambio para erradicar la violencia debe empezar hoy mismo, sin pérdida de tiempo, para evitar que una persona más muera víctima de la intolerancia.

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad