Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 23 de junio de 2021
  • Actualizado 19:30

¿Cuántos (as) más deben morir?

¿Cuántos (as) más deben morir?

¿Cuántas personas más tienen que morir con el coronavirus para que las autoridades asuman medidas integrales que estén orientadas a frenar los elevados casos de contagio diarios, y para que la gente tome conciencia sobre la gravedad de esta enfermedad?

Las interminables filas para conseguir un poco de oxígeno medicinal aumentan cada día ante la escasez de este elemento; las unidades de terapia intensiva están ocupadas en su totalidad; no hay medicinas para combatir esta enfermedad y las personas afectadas por COVID mueren antes de llegar a los centros hospitalarios o afuera de sus instalaciones, porque no pueden ingresar por falta de espacio. Y los hornos crematorios no dan más abasto ante la avalancha de personas fallecidas.

¿Qué más debemos esperar?

Este fin de semana, la situación en Quillacollo fue dramática, como ocurre en Cochabamba desde hace varias semanas. Decenas de personas hacían filas para conseguir algo de oxígeno y otras tantas buscaban medicamentos.

Ya no se necesitan más medidas paliativas, que solo mitiguen los daños del coronavirus, lo que se requiere ahora son acciones decididas, de cumplimiento obligatorio, que permitan disminuir los cientos de casos de COVID que se presentan cada día. 

Si los especialistas en salud pública recomiendan una cuarentena rígida, que puede ser por 10 días, las autoridades tendrán que implementarla, aún en detrimento de la situación económica de las familias, porque en primer lugar se debe cuidar la salud y la vida de las personas.

Y, mientras tanto, es obligación de las autoridades garantizar el abastecimiento de oxígeno medicinal, así como de los medicamentos esenciales para combatir este virus que ha matado a más de 14 mil personas en Bolivia y 3.5 millones en el mundo.

Es inconcebible que las familias de las personas enfermas con COVID tengan que clamar mediante las redes sociales por un poco de oxígeno y medicinas que deberían poder encontrarse en los hospitales o en las farmacias.

Es también inconcebible que no se admita a un paciente con coronavirus en un establecimiento de salud, porque no hay espacio en las unidades de terapia intermedia o intensiva, o que un paciente muera por falta de oxígeno. La jornada de ayer, el Hospital del Norte, uno de los mejor equipados, había declarado alerta roja, porque estaba a punto de quedarse sin oxígeno.

No debemos perder de vista que la salud pública es una tarea que debe ser garantizada por el Estado y más aún en esta coyuntura de emergencia sanitaria. Los gobiernos de los tres niveles deben trabajar, si es posible, las 24 horas de cada jornada para abastecer a los hospitales de oxígeno y medicinas, además de implementar más unidades de terapia intensiva para todos los pacientes.

Pero, insistimos, cualquier esfuerzo será insuficiente si las personas no cumplen con las medidas de bioseguridad y acatan las restricciones. Solo así podremos frenar el avance de este virus y salvar vidas.

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